OPINIóN
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Cuidar al varón adolescente: mucho más que controlar su peso y su altura

En una etapa en la que “aparecen cambios físicos, emocionales y sociales que merecen ser acompañados” la consulta con un médico pediatra vale oro: ¿es recomendable el autoexamen testicular? Qué vacunas faltan y cuál es la higiene correcta?

Adolescente consulta médica 26102026
Adolescente consulta médica. | Pixabay

La adolescencia es una oportunidad privilegiada para prevenir problemas de salud, promover hábitos saludables y acompañar al joven en el conocimiento de su propio cuerpo.

Cuando pensamos en el control de salud de un adolescente varón, muchas veces imaginamos la misma escena: peso, talla, presión arterial y, quizás, algunas preguntas sobre la escuela. Pero la consulta pediátrica durante la adolescencia puede ser mucho más que eso. Es una etapa en la que aparecen cambios físicos, emocionales y sociales que merecen ser acompañados.

La prevención comienza por algo tan sencillo como revisar las vacunas. Durante la adolescencia es necesario comprobar que el esquema esté completo y realizar los refuerzos correspondientes. La vacunación contra el HPV ocupa un lugar central, al igual que las vacunas indicadas para meningococo, difteria, tétanos, pertussis y otras que correspondan según el calendario y los antecedentes de cada adolescente.

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También es importante hablar del desarrollo puberal. El adolescente puede tener dudas sobre el tamaño del pene, el crecimiento del vello, las erecciones, la eyaculación o la velocidad con la que cambia su cuerpo. Muchas de estas preguntas son absolutamente normales y forman parte de una consulta de salud.

El examen genital, cuando está indicado, permite valorar el desarrollo puberal y detectar alteraciones como hernias, hidroceles, varicocele o masas testiculares.

Es útil que los adolescentes conozcan su anatomía y consulten si aparece un bulto, aumento de tamaño, cambio persistente de consistencia o dolor que no cede"

Respecto de los testículos, existe una aclaración importante: no hay evidencia suficiente para recomendar el autoexamen testicular rutinario como método de rastreo del cáncer testicular.

Sin embargo, sí es útil que los adolescentes conozcan su anatomía y consulten si aparece un bulto, aumento de tamaño, cambio persistente de consistencia o dolor que no cede. Conocer el propio cuerpo no significa vivir pendiente de él: significa saber reconocer cuándo algo cambió.

La higiene genital también merece una explicación sencilla y sin tabúes. Los genitales externos deben higienizarse diariamente. Si el adolescente tiene prepucio, debe retraerlo suavemente solo si la retracción es natural, lavar y enjuagar la zona y volver a colocarlo en su posición habitual. Nunca debe forzarse la retracción. El uso excesivo de jabones o productos perfumados puede irritar la piel y favorecer molestias.

También es importante hablar de hidratación, descanso y alimentación, evitando que el deporte se transforme en una búsqueda obsesiva"

El deporte es otro de los pilares de la prevención. La actividad física regular favorece la salud cardiovascular, muscular y ósea y también contribuye al bienestar emocional. En los adolescentes que practican deportes de contacto deben considerarse las medidas de protección adecuadas. También es importante hablar de hidratación, descanso y alimentación, evitando que el deporte se transforme en una búsqueda obsesiva de rendimiento o de una determinada imagen corporal.

Y hay un tema que no debería faltar: tabaco y vapeo. La adolescencia es una etapa especialmente importante para prevenir el inicio del consumo de nicotina. Los cigarrillos electrónicos no son inocuos y no deberían presentarse como una alternativa saludable para los jóvenes. Preguntar de manera directa, sin juzgar, permite conocer si existe consumo y ofrecer herramientas concretas para evitarlo o abandonarlo.

La consulta preventiva necesita, además, un espacio de privacidad. Una parte de la entrevista debe realizarse a solas con el adolescente, respetando la confidencialidad dentro de los límites que establece la práctica clínica y la normativa vigente. Ese espacio facilita que pueda preguntar sobre temas que quizás no se anime a plantear delante de sus padres.

Cuidar la salud del varón adolescente no consiste solamente en detectar enfermedades. Significa ayudarlo a conocer su cuerpo, completar sus vacunas, incorporar actividad física, evitar sustancias nocivas y aprender a consultar cuando algo le preocupa. La prevención, en definitiva, es darle herramientas para que pueda cuidar su salud hoy y también en la vida adulta.

*Dr en Medicina (Universidad del Salvador), pediatra (Universidad de Buenos Aires); médico de planta del Hospital de Niños Pedro de Elizalde; Miembro titular de la Sociedad Argentina de Pediatría; coautor de “ESI, ¿te puedo preguntar algo?” (Dunken).