GUíA DE PROFESIONALES PNT
CONTENT PERFIL

Sexualidad y adolescencia: si no hablás vos, alguien más lo hará

En la era de las redes sociales, los adolescentes acceden a información sobre sexualidad a solo un clic de distancia. El diálogo, la confianza y el acompañamiento de los adultos son fundamentales para ayudarlos a transitar dudas, cambios y nuevas experiencias.

DRA CARLA MASCARETTI
DRA CARLA MASCARETTI | CONTENT PERFIL

¿Alguna vez te preguntaste de dónde obtienen la información tus hijos cuando no te consultan? ¿Intentaste abordar el tema de la sexualidad y tu hija no quiso charlarlo con vos? ¿Preferís evitar estos temas por temor, pudor o simplemente por no saber cómo empezar?

Es un hecho que, en la era de la comunicación digital, las respuestas están al alcance de la mano y a tan solo un clic de distancia. Pero no todas contienen información confiable. Retos virales que conducen a conductas de riesgo, hipersexualización disfrazada de libertad o autonomía, mitos que circulan como verdades absolutas y contenido sin ningún tipo de respaldo son algunas de las situaciones con las que los adolescentes se encuentran diariamente en redes. Y no siempre cuentan con las herramientas necesarias para discernir entre información confiable y aquella que no lo es.

El crecimiento y el desarrollo puberal traen consigo la aparición de nuevas sensaciones: el despertar sexual, la atracción, la curiosidad sobre el propio cuerpo y sobre el del otro, la construcción de la identidad y la autoestima. Abordar estos temas en casa no siempre es fácil, pero sí puede ser fundamental construir un lugar seguro y confiable para poder expresar dudas, inquietudes y preocupaciones y, muchas veces, encontrar información adecuada.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Cómo abordar la sexualidad en la adolescencia

Muchas veces, en la consulta ginecológica me encuentro con madres que llegan superadas por una situación que se repite: no saber cómo abordar “LA CHARLA”. Otras cuentan que solo charlan con sus hijos e hijas sobre los métodos anticonceptivos. Les explican que deben cuidarse y, ante la repregunta, aparece siempre la misma respuesta: “Si querés, sacamos turno con la ginecóloga y lo charlás con ella”.

Entonces, ¿cómo y cuándo iniciar la conversación? No existe una edad exacta ni una señal que indique que es el momento. En realidad, el diálogo sobre sexualidad puede comenzar mucho antes de la adolescencia y construirse progresivamente a medida que los chicos crecen.

Hablar de sexualidad con un adolescente no implica charlar únicamente de sexo. Podemos comenzar hablando sobre los cambios que están ocurriendo en su cuerpo, cómo los hacen sentir y cómo estos cambios influyen en su relación con sus pares.

También podemos hablar de intimidad: qué significa, cómo se construye y por qué es algo que cada persona tiene derecho a preservar, incluso frente a sus propios padres. Podemos charlar sobre consentimiento, límites, vínculos, cuidado y respeto por el propio cuerpo y por el cuerpo de los demás.

Redes sociales, información y confianza

En mi práctica profesional aprendí que las redes sociales pueden introducir muchos conceptos que, aunque aparezcan de manera explícita, no siempre quedan claros. Y cuando un adolescente intenta conversar sobre estos temas con sus padres y encuentra respuestas esquivas, incómodas o falta de información, puede terminar buscando respuestas en espacios donde no siempre lo que encuentre sea adecuado.

A muchos adultos también les cuesta hablar de determinadas cuestiones por pudor o temor a que conversar sobre sexualidad pueda incentivar el inicio sexual. Surgen dudas sobre qué contar, cuánto contar y hasta dónde llegar. Incluso temas que forman parte de la sexualidad adolescente, como prácticas sexuales, consentimiento o métodos de protección y anticoncepción, pueden resultar difíciles de poner en palabras.

Construir confianza no significa tener todas las respuestas. Significa ofrecer un espacio de escucha. No juzgar. Evitar imponer nuestros propios prejuicios o experiencias. Permitir que ese diálogo sea un lugar seguro donde puedan expresar miedos, dudas, inquietudes o experiencias sin sentir que serán juzgados. Y si no sabemos qué responder, también está bien decirlo.

No es necesario tener todas las respuestas para acompañar. Podemos buscar información juntos, consultar fuentes confiables o, cuando sea necesario, proponer una consulta con un profesional de la salud que pueda ayudarnos a abordar esas dudas desde un lugar claro, cercano y basado en información confiable.

Porque nuestros hijos van a tener preguntas. La verdadera pregunta es quién va a estar ahí para responderlas.

DRA CARLA MASCARETTI
DRA CARLA MASCARETTI

Instagram: @dra.carlamascaretti
Mail: [email protected]