OPINIóN
Primera Guerra Global

“Es ingenuo suponer que el extremismo tecno financiero militar es liberal”

“La cantidad de datos digitales tecnológicos producidos en el 2006 fue tres millones de veces superior al contenido de todos los libros escritos en la historia; y entonces los humanos dejamos de interesarnos por los humanos”, dice el autor. Y compara el fenómeno con la fisión nuclear. A qué se refiere.

Bomba atómica sobre Hiroshima 04082026
Bomba atómica sobre Hiroshima. | CEDOC

Después del asesinato de Julio César, Séneca escribe lo siguiente refiriéndose a Bruto: “asesinándolo, quizás pensó que la República podía volver a ser lo que había sido, a pesar de que las antiguas costumbres ya hubiesen desaparecido”; o tal vez imaginó que con este acto se podía restablecer el dominio de la ley.

Pero después de haber visto cómo centenares de miles de personas se asesinaban de manera voluptuosa no a favor o en contra de la libertad, sino para ver de cuál de los dos líderes serían esclavos, no se puede nutrir la esperanza de una renacimiento de la libertad.

Como sabemos, el descubrimiento de la fisión nuclear fue lo que habilitó la creación de la bomba atómica. Algo similar viene ocurriendo con lo que podríamos llamar la fisión humana-tecnológica.

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En algún momento, una disimulada manipulación detonó un proceso virtual de sedación esquizofrénica a través del flujo de información ilimitada inyectada en nuestros cuerpos como flebo (la cantidad de datos digitales tecnológicos producidos en el 2006 fue tres millones de veces superior al contenido que todos los libros escritos en la historia) y entonces los humanos dejamos de interesarnos por los humanos, psicológicamente descompensados por esta sobredosis incontenible de información.

Jamás olvidemos que la mayor astucia del demonio fue hacerle creer al mundo que no existía, algo tan ingenuo como suponer que el extremismo tecno financiero militar es liberal.

La película NAZA dirigida por dos israelíes fue galardonada y ovacionada en el Festival de Venecia, lo que de inmediato desató a nivel oficial y mediático una caza de brujas contra los directores"

Dogmáticos, autoritarios e intolerantes han logrado imponer sus reglas y su moral sumergiendo al mundo en la Primera Guerra Global. Sin experiencia ni recursos para defendernos de esta perversa forma de degradación, debemos concentrarnos en esos detalles, que aún estamos en condiciones de identificar, cómo aceptar y afirmar la humanidad y la opinión del otro, aunque su pensamiento nos repugne.

La exclusión de Ariana Harwicz del festival CULTURA ALH (recomiendo leer el capítulo, Víctimas: entre la inocencia y el resentimiento del libro Tecnofachismo de la filósofa italiana Donatella Di Cesare, fácil de googlear, porque considero que explica como nadie la pandemia sociopolítica que rediseña la relación entre el rol de las víctimas y la retracción del Estado ) es síntoma de un dogmatismo intelectual y ético que no está a la altura del principal bastión de lo que llamamos cultura: la voluntad de escuchar e intentar al menos entender lo que nos espanta.

Nos hemos convertido (una vez más) en lo que decíamos combatir: una sociedad indiferente contaminada de antisemitismo, islamofobia, xenofobia, misoginia"

Casi en simultáneo la película NAZA dirigida por dos israelíes fue galardonada y ovacionada en el Festival de Venecia, lo que de inmediato desató a nivel oficial y mediático una caza de brujas contra los directores en su propio país.

Hacerlo probablemente sea un síntoma de la fragilidad y el miedo del actual gobierno de la única democracia de la región. Cuando miles de jóvenes fueron asesinados en Irán por manifestarse contra el régimen, demasiadas voces defensoras de los derechos humanos, civiles, igualitarios callaron.

Cuando un misil estadounidense presuntamente debido a un error de IA pulverizó una escuela de Irán asesinando a 168 personas, en su enorme mayoría pequeñas e inocentes niñas de entre siete y doce años, el silencio de los tecno twitteros, paladines de la supremacía moral, y la de sus groupies políticos y mediáticos fue nauseabunda.

Estos ejemplos son una muestra más (y van…) de que, como escribía Séneca, cuando el desprecio por la vida es la norma, es muy difícil nutrir la esperanza de un renacimiento de la libertad.

Nos hemos convertido (una vez más) en lo que decíamos combatir: una sociedad indiferente contaminada de antisemitismo, islamofobia, xenofobia, misoginia. Estamos ahí, justo donde estos manipuladores de lo subliminal nos querían.

Son poderosos, son inmorales pero son pocos, y están muy asustados porque saben que los Idus de marzo presagian el fin de los aspirantes a dictadores.

*Escritor, autor de “Atractores extraños”, columnista en Radio del Sol (Uruguay) y en Radio Splendid de Argentina