OPINIóN
Guerra Irán–Israel–EE.UU.

Escalda peligrosa y sus consecuencias

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Netanyahu. Afirma que Irán está a días de tener un arma nuclear. | AFP

El 28 de febrero, Israel y Estados Unidos lanzaron un ataque sobre Irán, con el objetivo de destruir su capacidad nuclear, asesinar al líder supremo, Ali Jamenei, y a altos mandos iraníes, pero especialmente para eliminar su capacidad misilística. No había pasado un año del ataque israelí en la llamada guerra de los 12 días de junio de 2025 contra bases militares y plantas nucleares, ocasión en la cual también habían asesinado al líder de la Guardia Revolucionaria y a importantes científicos.

Hace décadas, más de treinta años, que Benjamin Netanyahu, primer ministro israelí, afirma que Irán está a días o semanas de tener un arma nuclear. No hay ningún informe concluyente que pueda sustentar esta afirmación, ni de la Agencia Internacional de Energía Atómica ni de agencias de inteligencia de EE.UU.

El mayor poder militar global es, sin dudas, de EE.UU. Tiene armas que ya han sido utilizadas en otras guerras, algunas clásicas que han sido modernizadas, como el Reaper, que es un dron de vigilancia y ataque de largo alcance, y el caza F-35, que va por la quinta generación, y algunas nuevas que fueron probadas por Ucrania en la guerra con Rusia. Tiene desplegados portaaviones, como el más grande del mundo, el Gerald R. Ford, y los famosos misiles Tomahawk. Estos misiles estadounidenses fueron los que impactaron en una escuela de niñas en el sur de Irán con un saldo de más de 150 muertos.

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Israel tiene un gran poder militar y una clara superioridad tecnológica, combinada con la información y acción de su agencia de inteligencia, el Mossad. El líder supremo iraní y su cúpula fueron asesinados con un misil Blue Sparrow de alta precisión, que había sido concebido como defensa y mutó a ataque. La mayor protección con la que cuenta Israel es su famoso y sofisticado sistema de defensa, que incluye varias capas y puede interceptar misiles de largo, mediano y corto alcance.

La novedad es la utilización de inteligencia artificial para facilitar las operaciones y reducir drásticamente el tiempo de análisis de gran cantidad de información, entre ella la proporcionada por satélites.

Hay estimaciones de que Irán poseía, antes de la guerra, cerca de 2.500 misiles, algunos de ellos de largo alcance, incluido uno hipersónico, el Fattah-2, lo que lo convertía en la potencia regional misilística, además de contar con cientos de miles de drones kamikaze, los Shahed 136, que son enviados en forma de enjambre para saturar los sistemas de defensa. Estos drones de tecnología iraní han sido utilizados en su propia versión por Rusia en la guerra con Ucrania, y hasta EE.UU. desarrolló un dron inspirado en el iraní, llamado Lucas.

Aseguran que el sistema de defensa iraní está casi completamente destruido, y algunos medios estadounidenses afirman que el sistema de defensa israelí se está agotando por la saturación constante.

El derecho internacional está siendo constantemente violado y hay acusaciones cruzadas de utilización de armas prohibidas, como municiones en racimo por parte de Irán y fósforo blanco en el Líbano por parte de Israel.

El costo diario, en millones de dólares, para EE.UU. está encontrando cuestionamientos y resistencia incluso dentro de los propios republicanos. Hay una elección de medio término en noviembre de este año que mostrará el nivel de apoyo al presidente Trump.

En cambio, en Israel este conflicto goza de apoyo por parte de la población, y eso se verá en las urnas en las elecciones de octubre.

El desenlace es impredecible, pero el costo es innegable: miles de muertos, desplazados y una infraestructura devastada. Esta guerra agrava la tragedia humanitaria, erosiona el derecho internacional y reemplaza la diplomacia por la fuerza.

* Directora de la Asociación para Políticas Públicas, especialista en seguridad internacional y control de armas.