Argentina ya le había ganado a Inglaterra y todo era festejo. De repente, tímidamente, desde algún lugar de las tribunas del estadio de Atlanta unos pocos empezaron a gritar: “El domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar”. El canto empezó despacio y otros se fueron agregando apenas porque nadie se atreve ya a pedirles nada más a estos locos jugadores denominados caballeros de la angustia. Pero la respuesta de estos tipos fue tan enajenada que todo el estadio estalló con la canción. Los 26 empezaron a cantar y saltar y gritar como locos. Y se llamaban unos a los otros y les pedían a los hinchas que cantaran más. Todo una locura hermosa.
Ese es el resumen de la personalidad del equipo que más nos representa en la historia del fútbol argentino. Esta es su marca registrada. “Somos únicos, de verdad, no es soberbia, de corazón lo de este equipo no se puede creer”, dijo Scaloni ya pidiendo perdón por el exabrupto.
Hay más muestras gratis de esta hermosa Selección. Van un par: en cuanto Inglaterra hizo el gol, le entregó la pelota a Argentina. Y Scaloni metió todo. Ellos metían defensores y Argentina delanteros y ofensivos. Se aseguró cabezazo con Otamendi e ir más arriba con Montiel, adentro De Paul, Nico González y Lautaro. Y vos y yo, y aquel y aquellos. Todos a campo contrario. Y lo encerró Argentina a Inglaterra. Dibu fue un espectador y Argentina fue y fue.
Hubo varios casi gol. Quizás otro equipo bajaba los brazos. Los caballeros de la angustia no. Claro que no.
Llegó el empate de Enzo y ya Inglaterra no tenía delanteros. Iban a jugar a aguantar. Pero ni eso. “Este equipo huele sangre y va”, dijo Scaloni. Y había sangre. Pateó Mac Allister de afuera del área y la pelota dio en el palo, para ese lado fue Messi a buscarla, en el medio Mac Allister se agarraba la cabeza y Julián Álvarez lo empujaba “dale dale que lo ganamos”, convicción pura.
Centro de Messi y cabezazo de Lautaro. “Desde que mi viejo me compró mis primeros botines sueño con este gol”, dijo el goleador, pidiendo perdón por llorar.
Lloramos todos con Lautaro. Y con Messi. Y con Enzo. Con el Dibu y con Paredes. Con todos. La emoción de estos hombres que lloran contagia.
Hubo tiempo para que Lo Celso y Medina sacaran una bandera que decía "las Malvinas son Argentinas". Paredes agregó en zona mixta “y siempre lo serán”. Porque el de ayer no era un partido más. Y los caballeros de la angustia lo sabían y lo hicieron otra vez.
Que nadie dude del corazón de un argentino. Reza el cartel. Que nadie dude de estos tipos que ya llegaron a la final de la Copa del Mundo. Y van por todo.
Otra vez.
ff