26 nov 2020
OPINIóN |Columna
lunes 19 octubre, 2020

Tecnología y educación técnica: prioridades y desafíos post 2020

Quienes participamos como docentes tenemos el compromiso de mejorar y adaptar la educación técnica a los nuevos desafíos globales, que determinan las características tecnológicas de la industria y el trabajo.

Educación técnica Foto: SHUTTERSTOCK
lunes 19 octubre, 2020

La educación técnica en América Latina ha resistido intensas transformaciones, producto de cambiantes políticas económicas y educativas. Afortunadamente, las escuelas de educación técnica aún están presentes y conservan su potencial en la mayoría de nuestros países.

Quienes transitamos desde estudiantes y participamos como docentes en instituciones técnicas educativas, tenemos el compromiso de mejorar y adaptar la educación técnica a los nuevos desafíos globales, que determinan las características tecnológicas de la industria y el trabajo.

Este desafío, requiere centrarse en el diseño, emprendedorismo e innovación tecnológica, claves esenciales para el desarrollo industrial local, entendido éste como objetivo que debe organizar las acciones productivas de una sociedad, creando empresas e industrias y garantizando un adecuado nivel de bienestar para su población.

Para avanzar hacia ese bienestar, como comunidad, debemos incorporar metodologías y prácticas para cuidar el territorio, abordando la complejidad multidimensional que se requiere e incluyendo sistemáticamente el cuidado ambiental.

La educación técnica como motor de la producción y el desarrollo

La dimensión ambiental junto a los enfoques clave descriptos, deben integrarse adecuadamente en la enseñanza técnica de cada nivel de formación.

Desde la dimensión pedagógica, rescatamos aquellas prácticas técnicas del taller tradicional como método; en las cuales, las prácticas proyectuales bajo un enfoque emprendedor y tecnológico, apunten al desarrollo económico local y puedan incorporarse paulatinamente en el proceso formativo.

Desde esta perspectiva, se concibe el modelo de “escuela industrial”, donde la comunidad educativa pueda ejercitar integralmente las prácticas tecnológicas e industriales, necesarias para formar técnicos emprendedores con compromiso social y ambientalmente responsables.

Por esta razón, estos criterios deben conformar el objetivo educativo para desarrollar modelos, establecimientos y metodologías, coherente al tipo de país, región o entorno local. En otras palabras, educar para el futuro proyectado.

Los debates en torno a la educación técnica, sus metodologías y finalidad, generalizados después de la segunda guerra mundial, derivaron en el surgimiento de diversos roles en los procesos de desarrollo económico y productivo de los países. En este contexto, la formación técnica ha tenido un papel clave en la implementación de políticas de desarrollo tecnológico.

Chicas tecnológicas

Cuando se analiza la evolución de la educación secundaria técnica y cómo fue influenciada por los diversos modelos productivos, desde el fordismo hasta el desarrollo local en la globalización, encontramos una constante: mucha tecnología y poca industria.

Al examinar estos debates y profundizar en casos representativos de países latinoamericanos, éstos reflejan abordajes particulares para cada territorio. Muchos enfocados a necesidades de sectores marginados de la población, concibiendo que la formación para el trabajo en la instancia de educación secundaria es quizás la última oportunidad de capacitación para muchos sectores, pero generalmente las soluciones educativas evidenciadas conllevan un carácter técnico artesanal.

Este tipo de enfoque, que es socialmente sensible y propone soluciones para la comunidad en base a los recursos locales, encuentra un alto nivel de fracaso en el mercado, ante el contraste de los productos industriales.

Basándonos en la lógica de anticipación que hemos verificado en la historia de los sistemas técnicos educativos, advertimos que las actuales configuraciones no se ajustan a los desafíos productivos, dominados por competencias de mercado, en muchos casos sustentadas por innovaciones tecnológicas, reciclado de materiales y cuidado ambiental.

Entendiendo esto, consideramos que deberían sumarse al esquema, competencias técnicas y profesionales en innovación conceptual y tecnológica, para responder a las necesidades productivas e industriales que -en un futuro inmediato- se presentarán como indispensables para alcanzar un grado aceptable de competitividad en el mercado nacional, regional e internacional.

La educación técnica como palanca de crecimiento de la industria 4.0

Las prácticas deberían desarrollarse, aplicarse y ejercitarse para cada uno de los sectores industriales, para que junto a herramientas creativas y socio-colaborativas, permitan obtener mejoras en procesos y productos que impacten en las diversas escalas productivas: emprendedorismo, pequeñas y medianas industrias.

Asimismo, el acento debería estar en los espacios curriculares en los que se forma a los alumnos para el desarrollo de emprendimientos, desde el descubrimiento de la necesidad hasta la ejecución final del proyecto. Específicamente, formar a los futuros técnicos industriales en la detección de potenciales nichos productivos y su capitalización para el futuro laboral, como clave para contribuir al desarrollo local-territorial.

En este marco, la educación deberá desarrollar competencias y contribuir a la generación de iniciativas empresariales, basadas en habilidades de negociación, liderazgo, desarrollo de nuevos productos, pensamiento creativo e innovación tecnológica, siempre, contemplando las diferentes escalas productivas.

En particular, los contenidos relacionados con el diseño de productos y el emprendedorismo, permiten el paso experimental por una amplia variedad temática, que abarcan desde el microemprendimiento hasta el desarrollo local, comprendiendo todas las instancias productivas en diversos sectores industriales; desde la búsqueda de ideas y diseño de productos (pasando por la producción) hasta la comercialización. El estudio de temáticas inherentes a la industria y las prácticas en el medio productivo (en la industria o en la escuela), pueden mejorar significativamente la inserción laboral de los egresados.

El cuidado del medio ambiente, una cuestión empresarial

Como corolario, el desafío es evolucionar de la educación técnica a la industrial, será entonces menester incorporar en la teoría y práctica, los procesos de mediana y alta serie, donde se involucre una amplia diversidad de materiales y tecnologías de producción, contemplando los distintos sectores industriales (alimenticio, plástico, metalmecánico, automotriz). De esta manera, podremos transformar el perfil de “artesano técnico” a “emprendedor tecnológico”.

 

 

* Federico Del Giorgio Solfa. Profesor Titular Ordinario de la Universidad Nacional de La Plata. Investigador Asociado de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires.

 

 


Versión en español del artículo: “Relationshipbetweentechnology and technicaleducation - challenges, priorities, goodpractices”, publicado en INSPIRE – AnEducation Magazine, el 24 de Abril de 2019. https://inspire.jpik.com/technology-and-technical-education


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