OPINIóN
#NoBraChallenge

La nueva rebelión de los corpiños

En 1968 una famosa protesta realizada durante la elección de Miss América convirtió a los corpiños en un símbolo de la lucha contra el sexismo. ¿Sería el "challenge" comparable a la icónica protesta?

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En septiembre de 1968 se realizó una masiva manifestación en reclamo de los derechos de la mujer en el marco de la elección de Miss América en New Jersey. | Cedoc

Desde hace un tiempo, las redes están difundiendo el #NoBraChallenge, una “apuesta virtual” por quitarse el corpiño. La actriz estadounidense Dayna Kathan, una de las activistas de la movida, escribió una frase que, obvio, se viralizó: “Llegaba a casa y me desabrochaba el corpiño; era como liberarme de una cárcel”.

El corpiñazo tuvo más gritos y fotos que gente frente a Educación

Esto me hizo recordar una famosa protesta de 1968. En septiembre de ese año, durante la elección de Miss América, en New Jersey, Estados Unidos, los corpiños se convirtieron en un símbolo de la lucha contra el sexismo. Decenas de mujeres, a favor de la liberación femenina, que protestaban contra el concurso comenzaron a quitárselos y a arrojarlos a un tacho de basura junto con algunos ejemplares de la revista Playboy. Al otro día, el Washington Post aseguró que habían sido quemados —en realidad, solo fueron desechados— y la protesta pasó a la historia como Bra-burning.

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¿Sería el “challenge” comparable a la icónica protesta?

 

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La rebelión de los corpiños, 1968: las mujeres se manifestaron en el marco de la elección de Miss América, en New Jersey, Estados Unidos, quitándose y arrojando los corpiños a tachos de basura.

 

Los símbolos ayudan a entender fenómenos sociales complejos, tal como lo aprendí al leer La espiral del silencio de la politóloga Elisabeth Noelle-Neumann. Resumiendo, no solo manifestamos nuestra opinión con palabras; también lo hacemos al lucir un pañuelo verde, la lengua salvaje de los Rolling Stones o el símbolo hippie de la paz. Más a favor del símbolo: ya en la Antigua Roma, cuando las mujeres comenzaron a cubrir sus pezones con una tela denominada strophium, lo hicieron para ser “civilizadas” y distinguirse de las “bárbaras”. 

La sancionaron por no usar corpiño y sus compañeros salieron a defenderla

Sin embargo, las noticias me pusieron en duda. El medio digital Nius, de España, informaba hace unos días que muchas mujeres dejaron de usar corpiño durante la pandemia porque están más en casa y prefieren la comodidad. Agrega que, en El Corte Inglés, la tienda más famosa de España, hace años que aumentan las ventas de corpiños más cómodos, sin aro ni push-up. Casi al mismo tiempo, El Confidencial, otro diario español, aseguraba que las millenials estaban dejando de usar corpiño en una muestra de “mayor confianza en sí mismas”.

La censura de Instagram a la marca que vende corpiños de una sola copa

Mientras buscaba más certezas, en Twitter, el #NoBraChallenge continuaba su marcha entre apoyos onanísticos, furibundas críticas y cuestionables encuestas según las cuales un 60% de las mujeres ahora desdeñan el corpiño

Los cien años del corpiño

Otra encuesta, realizada por el Instituto Ifop, en Francia, asegura que un 89% considera que si una mujer no usa corpiño solo lo hace porque se le da la gana. Sin embargo, un 53% cree que el corpiño es obligatorio en el ámbito laboral. Un porcentaje similar considera que no usarlo puede alentar el abuso. Y un peligroso 20% cree que mostrar los pezones es un atenuante en caso de agresión sexual.

¿Rebelión, comodidad, empoderamiento?