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OPINIóN / G20 EN ARGENTINA
sábado 1 diciembre, 2018

G20: Una leyenda sin aplausos

El buen político no es el portavoz de las noticias más brillantes sino el que adopta los vientos para que fluyan a su favor y soplen siempre a su lado. Busca brillar y lo demuestra con acciones de madurez.

Belén Ledo, politóloga

El presidente Macri recibó al presidente de los Estados Unidos, Dondald Trump Foto: Prensa Presidencia
sábado 1 diciembre, 2018

“La memoria no es un deposito; es, más bien, un flujo, una corriente, cuyo curso y caudal el paso del tiempo modifica.” (En tres Apuntes sobre memoria e historia, Santos Juliá)

"Cuando todo está permitido, no todo es provechoso. Cuando todo está permitido, no todo es constructivo. (1 Corintios 10:23)

Según el historiador y sociólogo español Santos Juliá la historia es, entre otras cosas, “la memoria de los pueblos”. Las grandes decisiones generalmente las tomamos cuando estamos con vientos a favor; otras decisiones las tomamos vedados o sea que el tiempo que nos lleva quitar esas “vendas mágicas” puede significarnos días, meses, años o décadas.

Las relaciones interpersonales sufren constantemente semejante “dicha.” Solemos atrapar rápido  lo que nos convence cuando lo miramos y resulta difícil soltarlo o más bien borrarlo de nuestra mente para siempre. Entonces aparece la tentación como fortaleza inapelable y arraigada en cada uno de los seres humanos. La Argentina como país más importante del Cono Sur se “foteó” con los representantes de los países de la Cumbre G20 a gran escala. El desfile de los países incluyó guiños, diálogo, un documento de 31 puntos, acuerdos adelantados entre distintos países, dimes y diretes de disciplinas contradictorias (proteccionismo vs libre comercio), un sismo de 3,8 en Buenos Aires coincidente con la apertura de la cumbre, la batalla campal en simultáneo en Paris y suburbios, la muerte del Presidente George H.W. Bush y una celebración impecable en el Teatro Colón son parte del encuentro cúlmine G20.

La constitución paranoica según Lacan es caracterizada por la sobreestimación de uno, la desconfianza, la falsedad de juicio, entre otros. Todos ellos signos rigurosos de una cúpula política argentina que trasluce indicios de debilidad y falta de credibilidad por parte de empresarios, sindicatos y la sociedad en su conjunto. Hemos atrapado muy veloz una deuda y nos es difícil llegar a buen término, separarnos del pasado. Tal como dice Santos Julia: “la democracia no legisla una verdad sobre el pasado: garantiza que aquél que tiene su propia narración  tenga derecho a plantearla en el debate público”.

El buen político no es el portavoz de las noticias más brillantes sino el que adopta los vientos para que fluyan a su favor y soplen siempre a su lado. Busca brillar y lo demuestra con acciones de madurez. En el primer caso necesita crear un clímax de confusión para así obtener sus vientos favorables y en el segundo caso, es necesario tener buena estrategia política aunando los sectores. Parece idílico pero todo está por hacer y todo es posible cuando se logra navegar en popa (aquel en el que deviene la fortuna). Cerca de rings electorales controvertidos y cartas nuevas a deducir hasta diciembre.

Los dilemas de herencia/creación, estructura/acción, naturaleza/libertad son algunos de los fundamentos esenciales que superan la leyenda del G20 y que nos sitúan en el regreso de la esencia argentina. ¿Qué memoria debemos cultivar? Qué justicia debemos impartir? Qué identidades es  preciso preservar? Qué memoria social tenemos que compartir? En qué relato del ayer debemos legitimizar las instituciones del hoy? “En la guerra es preciso apoyarse en el obstáculo para atravesarlo” dijo Napoleón Bonaparte.


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