En un escenario político atravesado por las elecciones y por las decisiones que marcarán el rumbo de los próximos meses, el Gobierno enfrenta una etapa en la que cada movimiento adquiere una dimensión particular. Las definiciones económicas, las señales políticas y el comportamiento de los distintos actores comienzan a leerse también bajo la lógica de una campaña que ya ocupa buena parte de la agenda pública.
Tenemos un primer pronóstico de inflación para el mes de julio pasado. Ya estamos en agosto y se conocerá dentro de unos diez días, más o menos, la inflación correspondiente al mes de julio. Pero las primeras proyecciones dan cuenta de una inflación del orden del 2%. En junio fue del 1,9%. Se habría estancado ahí. Iremos siguiendo los pronósticos con el paso de estos días.
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Además, hay un dato que apareció el fin de semana y que puede explicar, en parte, esta intervención del Banco Central del martes pasado, si es que tal cosa se ha proyectado durante el mes de julio. En junio pasado, según datos del BCRA, un millón y medio de argentinos compraron dólares. Compraron 2.443 millones de dólares, lo que significa que hay una importante demanda. Si este número se proyectó, se prolongó o se extendió durante el mes de julio, puede explicar esta intervención del Banco Central del martes pasado, que revela hoy Mariano Boettner en Clarín, es un dato muy importante.

La evolución de la inflación durante julio y el comportamiento de la demanda de dólares serán, en los próximos días, dos de los principales datos a seguir para entender el escenario económico. Mientras se espera el dato oficial de inflación, las primeras proyecciones y las cifras difundidas por el Banco Central permiten poner el foco sobre una dinámica que podría ayudar a explicar las últimas decisiones de la autoridad monetaria.
LMM