OPINIóN
UN FALLO CLAVE, DOS DÉCADAS DESPUÉS...

La condena por el caso Skanska expone la tragedia de una justicia que siempre llega tarde

A más 20 años de las denuncias originales, el fallo contra Julio De Vido y José López confirma que el primer escándalo del kirchnerismo fue el ensayo general de la impunidad.

Caso Skanska 29062026
Caso Skanska. | Captura de pantalla NA

Les cuento primero el final y después nos vamos al principio de esta historia, que es verdaderamente increíble. Ayer se conoció finalmente la sentencia por el caso Skanska. Sí, leyó bien, el caso Skanska. Estamos hablando de una resolución que llega más de dos décadas después de que el escándalo estallara en la cara de la sociedad argentina.

El Tribunal Oral Federal Número 4 condenó a cinco años de prisión al exministro de Planificación, Julio De Vido —quien con esto ya suma su quinta condena por corrupción—, a José López —el famoso secretario de los bolsos en el convento—, y a Néstor Ulloa, quien en aquel momento manejaba los hilos de Nación Fideicomisos.

Ahora que ya sabemos cómo termina este capítulo, vayamos al origen de todo. Porque este no fue un caso más: fue el caso anticipatorio. El molde de todo lo que vino después.

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Caso Skanska: la investigación de PERFIL que destapó el escándalo de corrupción durante el kirchnerismo

Del búnker en Diagonal Norte a la matriz que marcó una época

Para dimensionar de qué estamos hablando, tenemos que viajar en el tiempo hasta la era de Néstor Kirchner. Skanska era una prestigiosa compañía constructora de origen sueco que operaba en el país. Tenía sus oficinas en la Avenida Diagonal Norte, muy cerca de Plaza de Mayo.

En esas oficinas se pergeñó una maniobra que luego se volvería una práctica sistemática en la obra pública: crearon un entramado de 23 sociedades truchas (fantasmas) para facturar servicios inexistentes. ¿El objetivo? Retirar fondos de manera ilegal y utilizarlos para pagar las coimas que demandaba el Ministerio de Planificación para la ampliación de los gasoductos.

La investigación periodística original de este escándalo fue publicada en su momento por el diario Clarín, pero en el plano judicial y político hubo dos diputados de la oposición que se cargaron la denuncia al hombro: Adrián Pérez, por entonces en el ARI de Elisa Carrió, y Esteban Bullrich.

Aprovecho estas líneas para mandarle un abrazo de corazón a Esteban. Él es un seguidor muy fiel de mi programa y de mis columnas, siempre me escribe y me cierra los mensajes con esa frase tan suya, "abrazo de corazón", que me parece de una calidez y una fuerza maravillosa. Yo siempre le contesto exactamente igual: abrazo de corazón para vos, querido Esteban.

Qué significa el fallo de Skanska a 20 años de la primera denuncia

La justicia lenta no es justicia

La gran pregunta que nos queda flotando en el pecho tras conocerse estas condenas es de carácter institucional: ¿Sirve una condena que tarda veinte años en llegar?

Cuando la justicia demora dos décadas en resolver un desfalco evidente al Estado, el mensaje que se envía a la sociedad es de una alarmante impunidad. Skanska fue la "escuela" de la corrupción de la era K. Allí se ensayaron las facturas apócrifas, los retornos y el desvío de subsidios que años más tarde veríamos multiplicados a escala monumental en la causa de los Cuadernos y en Vialidad.

Hoy el tribunal ratifica el delito, pero el tiempo diluye el impacto. Nos queda el consuelo de la verdad histórica escrita en un expediente penal, pero también el sabor amargo de un país donde las condenas llegan cuando los protagonistas ya forman parte del pasado político.

MEG