El 26 de noviembre de 2006, PERFIL publicó una investigación de Carlos Russo que reveló una trama de facturas apócrifas, empresas fantasma y presuntos pagos ilegales alrededor de la ampliación de gasoductos. La causa atravesó gobiernos, jueces, cierres, tiempos muertos, reaperturas y cuestionamientos durante dos décadas sobre sus pruebas hasta llegar, 21 años después, a una sentencia contra dos de los funcionarios más emblemáticos de ese primer kirchnerismo fundacional: Julio De Vido y José López.
En noviembre de 2006, la palabra Skanska no significaba prácticamente nada para la mayoría de los argentinos. Era apenas el nombre de una compañía sueca dedicada a la construcción. Nadie imaginaba entonces que esa palabra quedaría asociada a uno de los mayores escándalos de corrupción vinculados con la obra pública de las últimas décadas.

La historia comenzó a cambiar cuando el diario PERFIL publicó una investigación del periodista Carlos Russo que puso bajo la lupa una trama de facturas falsas, sociedades fantasma y presuntos sobornos alrededor de la ampliación de los gasoductos Norte y Sur, los mismos que actualmente abastecen a las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba y Santa Fe.
La tapa del diario llevó un título que anticipaba la dimensión del escándalo: “Investigan sobornos millonarios para la construcción de un gasoducto de De Vido”. Aquella nota fue el primer capítulo de una investigación periodística que durante meses siguió los movimientos de una estructura empresarial que, según la Justicia, habría sido utilizada para ocultar pagos irregulares mediante empresas proveedoras que emitían facturas apócrifas.
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La publicación reveló el entramado alrededor de Infiniti Group, una firma señalada como parte de la operatoria investigada, y expuso por primera vez una serie de vínculos que luego serían analizados en los tribunales: contratos de infraestructura, fondos fiduciarios, funcionarios públicos y compañías privadas.
La investigación de PERFIL apareció apenas tres años y medio después de la llegada de Néstor Kirchner a la Casa Rosada, cuando el gobierno kirchnerista transitaba la segunda mitad de su primer mandato. Dos décadas después, la Justicia confirma lo expuesto en esa investigación sobre el involucramiento del exministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y del exsecretario de Obras Públicas, José López.

La investigación que convirtió una palabra desconocida en un escándalo nacional
La primera nota de PERFIL fue una investigación de largo aliento. En seis páginas, el diario reconstruyó una trama que incluía el despido de siete gerentes de Skanska, la detención de Adrián López, titular de Infiniti Group, y las sospechas sobre un sistema de facturación irregular utilizado para justificar pagos.
La publicación también puso el foco sobre los funcionarios que tenían responsabilidad en las áreas donde se desarrollaban las obras. Entre ellos aparecían Fulvio Madaro, titular del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), y José López, entonces secretario de Obras Públicas.
En 2007, Editorial Perfil destacó aquella investigación como una de las grandes notas periodísticas de la compañía: “En noviembre del año pasado casi ningún argentino conocía la palabra Skanska. Por el sonido se la podría asociar a una marca de ascensores o algún tipo de vehículo escandinavo, pero a partir de que Carlos Russo, editor jefe de Sociedad del diario PERFIL, realizó la primera nota sobre Skanska, como un efecto dominó en siete meses se convirtió en una de las palabras más repetidas del país”.
La investigación no quedó limitada a una publicación. Durante los meses siguientes, PERFIL continuó revelando detalles de la operatoria mientras la causa comenzaba a avanzar en la Justicia. Tras las publicaciones periodísticas, la Justicia comenzó a investigar dos caminos paralelos. Por un lado, una causa relacionada con evasión fiscal y la utilización de facturas falsas. Por otro, un expediente federal destinado a determinar si existió una maniobra de corrupción con participación de funcionarios públicos.
Uno de los elementos centrales del expediente fue una grabación interna obtenida dentro de Skanska, en la que empleados de la empresa hablaban sobre pagos irregulares. La investigación judicial comenzó a mirar hacia el Ministerio de Planificación Federal, conducido por Julio De Vido, y hacia los organismos que intervenían en el financiamiento y control de las obras.
En 2007, el Gobierno decidió desplazar a algunos funcionarios vinculados al expediente. Entre ellos estuvieron Néstor Ulloa, titular de Nación Fideicomisos, y Fulvio Madaro, presidente del Enargas. Para Carlos Russo, ese momento tuvo una relevancia política inédita. “Fue la primera vez que Néstor Kirchner desplazó a funcionarios sospechados de corrupción. Eso no se volvió a producir”.
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El episodio que convirtió la investigación en una historia de amenazas
Mientras el caso avanzaba, Carlos Russo vivió un episodio que quedó incorporado a la historia de la investigación. El 27 de marzo de 2007, tres hombres ingresaron a su domicilio durante la madrugada. Según contó el periodista en una columna publicada por PERFIL, uno de ellos entró a su habitación y le dijo: “Estás entregado”.
Los delincuentes redujeron a Russo, a su esposa y a su hija de siete años. Buscaron dinero y objetos de valor, pero además se llevaron elementos vinculados con la investigación periodística. El periodista relató que desaparecieron sus teléfonos, una agenda electrónica y otros objetos personales. Pero también faltaron sus anotaciones y documentos del caso Skanska: “Se habían robado también mi cuaderno de anotaciones, un simple block anillado, y todos los papeles del escándalo Skanska. Fueron poco eficaces en lo privado, pero quirúrgicos en lo de interés público”.
“Es posible que el hecho sea nada más que un simple asalto. También es probable que no lo sea y que se haya tratado de una amenaza. O de un mensaje: ‘Te entramos a tu casa cuando queremos’”, Russo planteó en ese momento.
Meses de presión y un medio casi en soledad
Con el paso del tiempo, Russo recordó que investigar el caso Skanska significó enfrentar fuertes presiones. En una entrevista posterior con PERFIL explicó que, en ese momento, hablar de corrupción en la obra pública era resistido por sectores políticos y empresariales: “Cuando nosotros hablábamos de sobreprecios nos trataban de locos, nos decían que eso no existía”.
El periodista sostuvo que durante meses PERFIL fue el único medio que mantuvo la investigación en agenda. “Parece increíble hoy, pero los únicos que estuvimos seis meses publicando sobre el caso Skanska fue PERFIL”, sostuvo.
También recordó las dificultades para acceder a fuentes oficiales: “Me contactaba con funcionarios y me decían: ‘No, no puedo hablar con vos porque sos de diario Perfil’, tampoco en off the record”.
La causa que se frenó, se cerró y volvió a empezar
Pese al impacto inicial, la investigación judicial tuvo un recorrido irregular. El expediente pasó por distintos juzgados y quedó atravesado por discusiones sobre la validez de pruebas centrales. Durante años, la causa perdió impulso hasta quedar cerrada en 2011.
“Terminó casi perdida y desarmada”, recordó Russo al analizar aquel período; pero en abril de 2016, la Justicia decidió reabrir la investigación. La causa volvió a avanzar y comenzó una nueva etapa, con foco en determinar si detrás de las maniobras detectadas existía una estructura de corrupción que involucraba a funcionarios públicos.

Los procesamientos de De Vido y López
En noviembre de 2017, el juez Sebastián Casanello procesó a Julio De Vido, José López y Néstor Ulloa. El expediente volvió al centro de la agenda política nacional y reabrió el debate sobre el funcionamiento de los mecanismos de contratación de obra pública durante el kirchnerismo.
Para Russo, la importancia del caso estaba relacionada con una práctica que luego apareció en otros expedientes: “Siempre tuve casi la certeza de que esta organización venía desde lo más importante del Poder Ejecutivo. La utilización de empresas fantasmas y facturas apócrifas fue una constante y se vio en muchos otros casos”.
Después de dos décadas, llegó el juicio oral
En 2024 comenzó el juicio oral ante el Tribunal Oral Federal N° 4. Después de casi 20 años de investigación, la Justicia buscó determinar las responsabilidades de funcionarios y empresarios acusados por la maniobra vinculada a los gasoductos. El proceso concentró la atención sobre dos figuras centrales: Julio De Vido y José López.
En julio de 2026, el Tribunal Oral Federal N° 4 finalmente dictó sentencia. Julio De Vido y José López fueron condenados a cinco años de prisión por los delitos de cohecho y administración fraudulenta.
La resolución judicial cerró una causa que había comenzado 21 años antes y que tuvo como punto de partida una investigación periodística publicada por PERFIL. El caso Skanska atravesó tres etapas: primero fue una denuncia periodística, después un escándalo político y finalmente una causa judicial que llegó a una condena.
Dos décadas después de aquella tapa de noviembre de 2006, la palabra Skanska dejó de ser solamente el nombre de una empresa sueca. Se convirtió en uno de los capítulos centrales de la historia argentina reciente sobre corrupción, obra pública y el rol del periodismo de investigación.
ML