OPINIóN
Opera

“Los cuentos de Hoffmann” en el Teatro Colón

La lectura que Eugenio Zanetti hizo de la composición de Jacques Offenbach hace honor a lo fantástico sin atenuantes. “No es de extrañar que el cine se haya alimentado tanto de ella”, dice el autor, recordando a Calvino.

Los cuentos de Hoffmann en el Teatro Colón
Los cuentos de Hoffmann en el Teatro Colón | musicaclasica.com.ar

Más de treinta años le llevó al compositor germano-francés Jacques Offenbach (1819-1880) concretar el proyecto de escribir la que sería su única ópera seria: la versión musical de la obra teatral Los cuentos fantásticos de Hoffmann de Jules Barbier y Michel Carré, a la que había asistido en 1851.

Sin embargo, su obra quedaría inacabada por la muerte del músico, ocurrida en 1880, siendo finalmente orquestada por Ernest Giraud y estrenada póstumamente en febrero de 1881. A lo largo de dos semanas, esta fantástica ópera acaba de reponerse nuevamente en el Teatro Colón con una puesta de Eugenio Zanetti que ya conocíamos pero que, sin embargo, esta vez se vio envuelta por un inevitable manto de tristeza y nostalgia por la desaparición del brillante escenógrafo mientras se encontraba en los preparativos para su reestreno.

El golpe para la comunidad artística no podía ser menor y el público acompañó con respeto y grato recuerdo,el gesto de reconocimiento que se brindó en cada una de las funciones a uno de nuestros baluartes artísticos contemporáneos.

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Hoffmann visto por Calvino

En su lúcida compilación en dos tomos “Cuentos fantásticos del XIX”, el escritor y editor Italo Calvino explicita muy bien los criterios para incluir o excluir ciertos textos en esa antología, hoy un compendio ineludible para quien quiera arrimarse a este género y comprender el lugar que lo fantástico -y sus diferentes expresiones- ocuparon en las manifestaciones creativas de ese “largo siglo XIX”.

En efecto, desde la frase primera de la Introducción, Calvino es contundente: “El cuento fantástico es uno de los productos más característicos de la narrativa del siglo XIX y, para nosotros, uno de los más significativos, pues es el que más nos dice sobre la interioridad del individuo y de la simbología colectiva”.

Por su seriedad, Offenbach, en esta pieza, se aleja del resto de sus producciones más cercanas a la operet;a pero logra mantener, al mismo tiempo, lo esencial de lo fantástico"

Pero además de esa cuidada -y argumentada selección- los textos reunidos por Calvino no dejan de otorgarle una centralidad ineludible a E.T.A. Hoffmann. Afirma el autor de El barón rampante: “Si el “cuento filosófico” del siglo XVIII había sido la expresión paradójica de la Razón Iluminista, el 'cuento fantástico' nace en Alemania como sueño con los ojos abiertos del idealismo filosófico, con la declarada intención de representar la realidad del mundo interior, subjetivo, de la mente, de la imaginación, dándole una dignidad igual o mayor que a la del mundo de la objetividad y de los sentidos. Por tanto, ésta también se presenta como cuento filosófico, y aquí un nombre se destaca por encima de todos: Hoffmann”.

Hoffmann visto por Offenbach

Pero el cuento es el cuento y la ópera, la ópera. Y el siglo XIX fue también el del teatro lírico pero, sobre todo, el de ciertos músicos que con gran intuición supieron vérselas con las expresiones de la buena literatura y convertirlas en fuentes extraordinarias para para sus recreaciones a esas convenciones que impone el específico lenguaje del teatro musical.

Sin dudas Verdi es un testimonio elocuente de esa capacidad de visión, con sus abordajes de William Shakesperare y Victor Hugo, pero lo es también Offenbach en esta pieza que por su seriedad se aleja del resto de sus producciones más cercanas a la opereta pero que logra mantener, al mismo tiempo, lo esencial de lo fantástico precisado por Calvino, pero también las reglas ineludibles que la ópera impone.

El 'cuento fantástico' nace en Alemania como sueño con los ojos abiertos del idealismo filosófico, con la declarada intención de representar la realidad del mundo interior, subjetivo, de la mente, de la imaginación (Italo Calvino)"

Los libretistas, claro, hicieron muy bien su tarea, no solo al mantener el indispensable componente fantástico de las narraciones, sino al convertir al mismo escritor en el personaje protagónico que conecta dramáticamente los tres cuentos, el primero de ellos -el de la muñeca Olympia-, además, basado en el que, no por casualidad, fue el elegido por Calvino para representar al autor en su compilación: El hombre de arena.

Esta versión de Zanetti quedará en la memoria de muchos como una despedida pero, también, como un ejemplo de la visión profesional y creativa de un hombre del arte"

Al justificar su inclusión como el cuento más representativo del escritor, Calvino vuelve a ser contundente: “Es el cuento más célebre de Hoffmann; fue la fuente principal de la ópera de Offenbach; ha dado pie a un ensayo de Freud sobre lo “perturbador”.

Pero Calvino va más allá de la literatura y argumenta, casi en un anticipo de una aproximación sociocultural: “El descubrimiento del inconsciente acontece aquí, en la literatura fantástica romántica, casi cien años antes de que aparezca su primera definición teórica”.


Hoffmann visto por Zanetti

Literatura, teatro y… también cine. Al igual que los fracasos amorosos de Hoffmann constituyen una constante que va a atravesando los tres cuentos elegidos por libretistas y compositor -el prólogo y el epílogo no son tampoco poca cosa desde lo lírico-, la puesta de Zanetti volvió a redundar sobre lo fantástico aunque, esta última vez, mediante la introducción de claros signos cinematográficos.

Más allá del juicio en torno a algunos aspectos de la puesta y de la misma escenografía -en especial del tercer acto-, la lectura de Zanetti en estos Cuentos de Hoffmann es una que hace honor a lo fantástico, por lo que su resultado es de una seductora espectacularidad fantástica sin atenuantes. Una vez más Calvino nos recuerda que justamente el “… elemento “espectáculo” es esencial en la narración fantástica: no es de extrañar que el cine se haya alimentado tanto de ella”.

Calvino vuelve a ser contundente: “Es el cuento más célebre de Hoffmann; fue la fuente principal de la ópera de Offenbach; ha dado pie a un ensayo de Freud sobre lo 'perturbador' ”

Esta versión de Zanetti quedará en la memoria de muchos como una despedida pero, también, como un ejemplo de la visión profesional y creativa de un hombre de arte que, con maestría, supo dejarnos una mirada coherente sobre una producción fantástica, “…evidencia -una vez más con Calvino- de una escena compleja e insólita”.

*Director del Museo Histórico Sarmiento, Sociólogo (UBA) especializado en temas culturales. Doctorando en Ciencias Humanas (UNSAM).