sábado 19 de junio de 2021
OPINIóN
09-12-2020 09:47

A 35 años del Juicio a las Juntas militares

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas defeccionó en su rol de juzgar a sus pares, y de esa manera perdió una oportunidad histórica generosamente ofrecida por Raúl Alfonsín, para que las propias Fuerzas hicieran el saneamiento institucional.

09-12-2020 09:47

El presidente Raúl Alfonsín fue el líder indiscutido de la joven democracia argentina. Condujo la más difícil transición, signada por grandes obstáculos. Afrontó un anarquizado frente militar, una adversa estructura sindical y el desenlace de la Guerra de Malvinas. En las Fuerzas Armadas, en 1984, se percibía un estado de frustración y rechazo contra los altos mandos de la dictadura cívico-militar, e inexplicablemente, también hacia el nuevo gobierno que había triunfado con el 52 por ciento de los sufragios en la primera vuelta.

Las secuelas del último golpe de Estado cívico-militar

En ámbitos militares costaba apreciar que Alfonsín no buscaba ninguna judicialización institucional, sino de aquellos que, en su accionar contra la violencia de los años ´70, se habían desviado de elementales normas jurídicas y éticas. En tal sentido, estableció niveles de responsabilidad entre quienes concibieron el terrorismo de Estado y tuvieron dominio del hecho y de decisión, entre quienes cumplieron órdenes y entre quienes se excedieron en su proceder cometiendo inaceptables delitos. No amparó los delitos de lesa humanidad. Terminó con un largo y triste pasado de impunidad. Debemos recordar que en el trascendente juzgamiento a las Juntas Militares Alfonsín dispuso que, en primera instancia, actuase el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Este Consejo defeccionó en su rol de juzgar a sus pares, y de esa manera perdió una oportunidad histórica generosamente ofrecida por Alfonsín, para que las propias Fuerzas hicieran el saneamiento institucional.

La Corte Suprema permitió desclasificar todos los decretos secretos de la dictadura

El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, presidido por el brigadier de la Fuerza Aérea Luis María Fages, dictaminó que las órdenes impartidas por los mandos superiores de las distintas Fuerzas, en la lucha contra la subversión, fueron inobjetables”. Ante ello, se dio paso a la intervención de la justicia civil (Cámara Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal). Posteriormente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación al respecto dijo: “Que ese juicio no fue hijo de la revancha, sino para los que se apartaron de su misión de las Fuerzas Armadas”. La Corte Suprema de Justicia estaba integrada por los ministros José S. Caballero, Augusto Belluscio, Carlos Fayt, Enrique Petracchi y Jorge Bacqué. Algunos llamaron a este juicio “el Núremberg argentino”. No comparto esa apreciación pues en Alemania fueron los Aliados, vencedores en la Segunda Guerra Mundial, quienes juzgaron a los vencidos, e impusieron drásticas penas de muerte que incluyeron fusilamientos y horca. Aquí los condenados se jactaban de haber triunfado en la defensa de los valores occidentales y cristianos.

Alfonsín x Alfonsín: juicio a las Juntas, derechos humanos y el desencanto con los Kirchner

En medio de ese clima adverso, hay que reconocerle al presidente Alfonsín el coraje y la ecuanimidad con que encaró la tarea de esclarecimiento y encuadramiento jurídico de los máximos responsables de concebir un inaceptable Terrorismo de Estado.

 

 

* Martín Balza. Ex Jefe del Ejército Argentino. Veterano de la Guerra de Malvinas y ex Embajador en Colombia y Costa Rica.