9th de March de 2021
OPINIóN Pandemia de Coronavirus
05-05-2020 15:00

Gestionar la incertidumbre

La pandemia desnudó el hecho de que la sociedad de riesgo ha llegado para quedarse y, a nivel político, que tener la autoridad de un cargo no implica el liderazgo para administrar la crisis.

Lucas Doldán y Leandro Bruni*
05-05-2020 15:00

En 1986 el sociólogo alemán Ulrich Beck, introducía el concepto de “sociedad de riesgo” para referirse al fenómeno de extensión del riesgo que, producto de los cambios generados por la globalización y la revolución tecnológica, se “democratizaba” y podía afectar inesperadamente a personas y grupos que hasta entonces habían mantenido –en gran medida por su posición en la estructura social- condiciones de vida relativamente estables y seguras.

Mal que le pese a algunos “negacionistas” del riesgo -como los que minimizan el cambio climático-, la actual pandemia global ha desnudado con particular crudeza el hecho de que el riesgo no es una mera amenaza latente cuyos efectos parecen siempre desplazarse hacia un futuro lejano, sino que se trata de una realidad que no sólo llegó para quedarse, sino que también puede matar.

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Si hay algo claro a esta altura es que la pandemia sorprendió a todos desprevenidos. Una sociedad global que se jactaba de un progreso científico y tecnológico sin precedentes en la historia de la humanidad se ha visto conmovida en sus cimientos por un virus que circula con la misma fluidez que la información, las personas, y las mercancías en estos tiempos de “hiperconexión”.

En un mundo que por estos días atraviesa el “ojo de la tormenta”, y lucha aferrándose al instinto más básico de la supervivencia, aún es difícil y prematuro aventurar cómo será la salida, cuándo se podrá dar por superada la crisis, y cuál será la magnitud de los efectos que producirá en las diversas esferas de la existencia humana.

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Pero lo cierto es que nadie duda de que ya nada será igual, y deberemos cambiar y transformar -en algunos casos drásticamente- muchos hábitos y conductas que tenemos muy arraigados en nuestras diversas actividades y ámbitos de sociabilidad: la vida cotidiana, la familia, la producción y el trabajo, el ocio y entretenimiento, la salud y la educación, entre otras. ¡Si hasta los conceptos de tiempo y espacio se han visto profundamente alterados!

La política, como el mundo entero, no estará exenta de estos profundos cambios, que afectarán tanto a los liderazgos como a las instituciones representativas, las formas de vincularse con los ciudadanos y, en consecuencia, la propia comunicación política.

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Los ciudadanos de todo el mundo han percibido que sus líderes no fueron capaces de anticiparse y protegerlos. Algunos, evidentemente, fueron más imprudentes que otros. Si bien nadie duda que estamos ante una situación sin precedentes, y que seguramente no habrá asignación directa de responsabilidades por la falta de previsión frente a una pandemia inédita, seguramente si lo habrá por la forma en que se gestione la misma.