OPINIóN
Elecciones 2019

Elecciones Presidenciales: de candidatos, fórmulas, efecto PASO y debates

El mapa político se presentó de forma pendular en 2011 y 2015. En este análisis repasamos algunos aspectos.

CANDIDATOS. Macri, Fernández, Lavagna, Del Caño, Gómez Centurión y Espert.
CANDIDATOS. Macri, Fernández, Lavagna, Del Caño, Gómez Centurión y Espert. | Noticias Argentinas

Estamos en la cuenta regresiva para que los argentinos vuelvan a concurrir a las urnas. Estas elecciones generales definen cuál será el próximo Presidente que llevará las riendas del país desde el 10 de diciembre hasta misma fecha del año 2023. Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) representan en los votantes una imagen tan cercana y lejana a la vez. Los efectos económicos que se dispararon tras el 11 de agosto fueron categóricos y dilataron la crisis que venía en alza desde fines de abril de 2018. Aunque en este caso también merecen la observación de cómo los resultados en el plano político no siempre se presentaron definitivos y excluyentes en el camino entre PASO y elecciones generales. El mapa político se presentó de forma pendular en elecciones PASO presidenciales 2011 y 2015. Repasemos algunos aspectos.

La llamada “ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral” (Ley 26571) fue publicada en el Boletín oficial el 14 de diciembre de 2009. El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner había recibido una dura derrota en las urnas en junio de ese año, previa decisión del adelantamiento de las elecciones legislativas. En aquella decisión de manera extraordinaria, y en el resultado final, pesaron las esquirlas del conflicto con el sector agropecuario en la llamada “Resolución 125”. Aquel tropezón del 2009 motivó a auspiciar esa reforma, pendiente desde las anunciadas por el gobierno de Duhalde en 2002. Algunos aspectos de la flamante ley trataban la obligatoriedad para todos los partidos políticos de someterse a elecciones “Primarias Abiertas, Simultáneas y obligatorias” (Título II, Capítulo 1,Artículo 19), la regulación formal de las campañas electorales (Artículo 31), modificación del Artículo 60 (Umbral del 1,5% de votos para todas las listas nacionales para tener acceso a la participación en las elecciones generales), etc. Dicho esto, resulta pertinente observar efectos y conclusiones de las elecciones PASO para la categoría Presidencial realizadas en 2011, 2015 y en las recientes del 11 de agosto del corriente.

La educación no fue prioridad en el debate presidencial

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En 2011 se destacó la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de postularse para la reelección presidencial. Los resultados fueron prácticamente definitivos y nulamente reversibles: La Fórmula Cristina Fernández De Kirchner - Amado Boudou logró el 47,98% de los votos válidamente emitidos, muy lejos de la segunda fórmula más votada (Alfonsín - González Fraga, 11,65%) y la tercera (Duhalde - Das Neves, 11,57%). En octubre de ese año, Fernández de Kirchner refrendó los resultados en las urnas con el 54,11% pero un dato resultó curioso: la segunda fórmula más votada fue Binner-Morandini (16,81%) quienes, pese a ubicarse muy lejos de la ganadora, superaron el cuarto puesto de las PASO (9,72%) en una campaña que hizo captar votantes de otras opciones políticas. La fragmentación opositora y los buenos resultados en materia económica de aquel entonces explicaron el resultado final.

En 2015 las condiciones previas presentaban otro escenario. Cristina Fernández de Kirchner llegaba al final de su segundo mandato, aunque ponía en juego la continuidad de su fuerza en el Poder, esta vez con la precandidatura de Daniel Scioli, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires (el distrito de mayor peso electoral y político a nivel nacional). En las PASO de ese año, la fórmula oficialista Scioli-Zannini obtuvo 36,69% de los votos. La segunda fórmula más votada fue Macri-Michetti con el 24% de los votos (consolidada como la fórmula ganadora de la primaria interna de Cambiemos), sumados a los de Carrió-Flores y Sanz-LLach conseguían un porcentaje total de 28%. La tercera fuerza fue representada por UNA en la fórmula Massa-Sáenz con casi el 14%, quienes sumados a la fórmula De La Sota-Rucci (derrotados en dicho pleito interno), cosecharon casi el 20%.

Alberto salió a ganar el debate, Macri a no perderlo

Octubre terminó configurando otra historia. Scioli-Zannini mantuvo el primer puesto con el 37,08% de votos, pero seguido muy de cerca por Macri-Michetti con 34,33%, obligando a la instancia de ballottage. Massa-Sáenz se mantuvieron en el tercer puesto con el 21,34%, una cifra bastante considerable para las dos fuerzas principales para capturar votos de cara a esa segunda vuelta. El 22 de Noviembre se confirmó la victoria de Macri-Michetti con el 51,34% frente al 48,66% obtenido por Scioli-Zannini. Las conclusiones fueron evidentes: los resultados fueron cambiantes a lo largo del tiempo, con un candidato oficialista que no pudo lograr la victoria (influyó la imagen desgastada de la gestión comenzada en 2003), con una fórmula opositora que fue creciendo de menor a mayor (en instancias de fuerzas en coalición, lejos de la realidad fragmentada antedicha de las elecciones 2011) y de una tercera fuerza con importante peso, nacida de la escisión de un importante sector del Frente Para la Victoria quien ya había contribuido a quitarle peso en las elecciones legislativas 2013.

Llegamos a este año. Las PASO encontraron a un Macri pretendiendo la reelección y en fórmula con Pichetto y a Cristina Fernández de Kirchner decidiendo presentarse como precandidata a Vicepresidenta y convocando a Alberto Fernández para aspirante al sillón de Rivadavia (motivando la unidad de las diversas vertientes del Peronismo). Los resultados fueron un cachetazo helado para el Gobierno: la fórmula Fernández-Fernández obtuvo el primer lugar con un fuerte 47,78% de los votos válidos y Macri-Pichetto fueron relegados al segundo puesto cosechando el lejano 31,79% de los sufragios.

Debate Presidencial: positivo aunque con pocas nueces

Esperando por las elecciones generales el próximo 27, el resultado parece concreto pero la ciudadanía confirmará la decisión final. ¿Refrendará los resultados de las PASO como en 2011? ¿Se producirá otra sorpresa como la de 2015, que obligaría otra segunda vuelta? Es cierto que el contexto es diferente: quien gane, deberá lidiar con una oposición importante. Indagar el futuro de ambos bloques en caso de derrota (tanto para el “Frente de Todos” como para “Juntos por el Cambio”, tan unidos como heterogéneos), es otra incógnita. Como observamos, dependen diversos factores: Peso propio del oficialismo, estado de la oposición (fragmentada o cohesionada), relevancia (y peso final) de las terceras fuerzas.¿Y el último debate?¿influirá?. En días tendremos las respuestas.