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OPINIóN / Política
viernes 3 enero, 2020

La Provincia de Buenos Aires será un teatro de operaciones de la política nacional

Hay elementos coyunturales que nos hacen pensar que la dinámica política bonaerense será clave para el devenir nacional.

por Lucas Romero

El Gobernador Axel Kicillof. Foto: Captura de Tv
viernes 3 enero, 2020

Como suele recordar el politólogo Andrés Malamud, la Argentina sufre de hipertrofia bonaerense, un tamaño desmesurado de un estado subnacional (la Provincia de Buenos Aires) respecto de los otros. Para dimensionarlo, Malamud recuerda que no hay muchos casos similares en el mundo de un estado subnacional que concentre más de un tercio de la población nacional, mucho menos cuando ese Estado nacional se compone de más de 20 estados subancionales.  

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Esta hipertrofia bonaerense, que tiene su correlato electoral –residen en la Provincia el 37% de los electores nacionales–, explica por sí sola la importancia que el distrito tiene en la dinámica política nacional. Desde 1983 a la actualidad, el peso del voto bonaerense ha sido decisivo para convertir candidatos en Presidentes, y el caso de Alberto Fernández no es la excepción. De hecho Fernández fue, después del caso anómalo de Néstor Kirchner (anómalo por tratarse de una candidatura fuertemente arraigada en territorio bonaerense por el apoyo casi exclusivo de Duhalde), el Presidente que obtuvo el mayor porcentaje de votos bonaerenses dentro de su caudal nacional (40,9%). No solo ello sino que, de la diferencia que Fernández le sacó a su inmediato rival a nivel nacional en las elecciones generales (2.134.645 votos), el 79% de ella se la sacó solo en el Gran Buenos Aires (1.670.203 votos).  

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Es cierto que subsiste la famosa maldición de que la Provincia no pudo todavía convertir a un Gobernador en Presidente por la vía electoral (Duhalde fue electo por la Asamblea Legislativa), pero queda claro que si no pone Presidentes, la Provincia sí los hace elegir. Y si el apoyo que los bonaerenses aportaron para el triunfo del peronismo fue determinante, la continuidad de ese apoyo será igual de determinante para consolidar el ciclo. De allí la importancia de lo que suceda en este territorio.  

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Pero no solo estas cuestiones estructurales nos anticipan un protagonismo especial de la Provincia en la dinámica nacional, sino que hay elementos coyunturales que nos hacen pensar que la dinámica política bonaerense será clave para el devenir nacional, sobre todo porque puede determinar los equilibrios de fuerza dentro de la coalición gobernante, definir las posibilidades que pueda tener el peronismo para mantenerse unido y así consolidar el actual ciclo, y terminar de definir el liderazgo opositor.

Hay varios factores que se combinan en el inicio de este ciclo para asignarle a la Provincia de Buenos Aires un valor más especial que el habitual, y para aumentar la capacidad de que lo que allí acontezca impacte en el escenario nacional. A saber:

  • UN GOBERNADOR CON CAPACIDAD DE CONDICIONAR AL PRESIDENTE. Este ciclo tiene una característica única respecto de lo observado desde 1983 a la actualidad, y es que por primera vez tenemos un Gobernador (Axel Kicillof) con capacidad de condicionar al Presidente como no lo habíamos tenido anteriormente. Es cierto, es un Gobernador que no tiene mayorías legislativas, pero ello no limita la fortaleza de la que hablamos. La posibilidad de condicionar al Presidente sucede por dos motivos: a) se trata de un Gobernador que representa al kirchnerismo, el sector más poderoso de la Coalición Gobernante (el Frente de Todos); b) se trata de un Gobernador cuya candidatura fue elegida de manera unilateral por la Vicepresidenta, que no es ni más ni menos que la que eligió también de manera unialteral la candidatura a Presidente de Fernández. Nada de lo que padezca el Gobernador será ajeno a la Vicepresidenta, de quien no es necesario destacar su poder de influencia en las decisiones de Fernández.
  • LA ASUNCIÓN POR PARTE DE CRISTINA KIRCHNER DE UN LIDERAZGO BONAERENSE. Sumado a lo anterior, otro factor coyuntural relevante, y quizá el dato político más destacado que nos dejó el comienzo del ciclo, sea la decisión de CFK de asumir una suerte de liderazgo bonaerense al reclamar en varias oportunidades y públicamente corregir una “asignación de recursos muy desigual que es profundamente injusta e inequitativa” con el Gran Buenos Aires. Este reclamo por los recursos que recibe la Provincia de Buenos Aires es una novedad en el discurso de CFK, sino recordemos lo que le sucedió a Daniel Scioli cuando en 2012, en tiempos de Cristina gobernando, osó plantear la posibilidad de rediscutir la distribución de los recursos federales para corregir la discriminación que históricamente sufre la Provincia. Terminó no pudiendo pagar los aguinaldos a los empleados estatales bonaerenses. En todo caso es importante destacar que CFK ha decidido, siendo ello una novedad, enarbolar esa bandera, lo que es una señal que la ex Presidenta está dispuesta a defender los intereses de los bonaerenses (y en particular de su Gobernador) como nunca antes. 
  • LA DISPUTA POR ADMINISTRAR LA RELACIÓN CON LOS INTENDENTES. Finalmente, con la aparición de un Gobernador fuerte, en los términos que destacamos anteriormente, también aparece una vieja disputa entre el poder provincial y el poder nacional para administrar la relación con el territorio (o con la parte más importante del mismo, el Gran Buenos Aires), que es lo que en definitiva otorga el poder territorial. Dos hechos destacan para ejemplificar esa disputa entre Fernández y Kicillof: a) la intención de Kicillof -que naufragó finalmente-, de incorporar un artículo en la Ley de Emergencia Provincial que exigía que todos los recursos que la Nación vuelque en el territorio bonaerense, deban paser por la Administración provincial (es decir, que Kicillof tenga el manejo de los recursos nacionales en la provincia); b) la decisión de Fernández de incorporar a la Administración nacional a varios ex Intendentes bonaerenses: dos se convirtieron en Ministros (Garbiel Katopodis –San Martín- y Mario Meoni –Junin-) y otros asumieron lugares relevantes para la realidad territorial bonaerense (Leonardo Nardini –Malvinas Argentinas- en AYSA y Gustavo Arrieta –Cañuelas- en Vialidad Nacional). Estas dos señales son algunas de varias que nos muestran que la administración de la relación con el territorio, sobre todo con el GBA que fue clave para el triunfo electoral, está bajo disputa entre el poder nacional y el provincial. Quien administra el poder sobre ese territorio (el GBA), administrará una de las palancas centrales del ejercicio del poder político en la Argentina.
  • EL LIDERAZGO OPOSITOR PUEDE TERMINAR DE DIRIMIRSE EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES. Parte de los desafíos que enfrenta Kicillof a la hora de negociar con la oposición la sanción de leyes (está obligado por no tener mayorías en la Legislatura), es que no pareciera haber un interlocutor único por parte de la oposicion en el terreno bonaerense. La disputa por ese liderazgo entre actores relevantes de la coalición opositora como María Eugenia Vidal, Jorge Macri o Emilio Monzó pudiera ser central en la definición del liderazgo opositor nacional. Sobre todo porque, dependiendo de cómo evolucione el escenario económico, estos actores pudieran estar disputándose un eventual triunfo clave en terriotorio bonaerense en la elección de medio término. De hecho, si el kirchnerismo vuelve a provocar el alejamiento de sectores del peronismo (cómo sucedió en 2009, 2013 y 2017), y los resultados económicos no aparecen, no sería extraño que el espacio que lidera la vicepresidenta pueda encontrar la cuarta derrota consecutiva en tierras bonaerenses en elecciones de medio término. En definitiva, si se encadenan esos dos factores (economía mala y división del peronismo), un triunfo opositor en PBA no sería impensado, y ello podría ser determinante para definir el liderazgo opositor de cara al 2023.

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Por todos estos motivos, factores nuevos y coyunturales más factores viejos y estructurales, es posible sostener que como siempre, pero quizá más que nunca, la Provincia de Buenos Aires será el teatro de operaciones de la política nacional. Y muy probablemente lo que suceda a nivel nacional, dependerá en gran parte de cómo se resuelvan cada una de estas tensiones en el territorio bonaerenses, tanto dentro de la coalición gobernante como de la coalición opositora.


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