lunes 03 de octubre de 2022
OPINIóN Poder y recompensa

“Severance”, el lado oscuro del cumplimiento corporativo

06-08-2022 23:55

Severance (Apple TV, 2022), la inquietante serie dirigida por Ben Stiller, satiriza el mundo corporativo provocando algunas risas cómplices, suspenso y desesperación. Quienes ingresan a trabajar a Lumon Corporation aceptan voluntariamente el implante de un dispositivo que los divide interiormente. La intervención en el cerebro, llamada “severance”, provoca una separación total entre el yo-de-adentro y el yo-de-afuera, el laboral y el personal. De tono más onírico que de ciencia ficción, la serie tiene muchas reminiscencias filosóficas del siglo XX. Es una “ficción especulativa”, dice su guionista Dan Erikson. En esta línea, la ética del reconocimiento de Axel Honneth se suma aquí a la especulación.

En Lumon, el Manual de Compliance (cumplimiento) tiene varios tomos y sus miles de hojas son como las Biblias de otro tiempo, de papel arroz y canto dorado. Los empleados leales recitan frecuentemente y en voz alta los principios corporativos y los desleales son forzados a realizar actos de contrición por sus culpas. Lumon es un subsuelo laberíntico compartido a puertas cerradas, sin vínculos personales y bajo una eterna luz artificial que no se apaga, como el infierno de Jean P. Sartre. Lumon es una burocracia infinita en la que los demonios más poderosos degluten a los inferiores, como el infierno de Clive S. Lewis.

En Lumon, ninguna área sabe lo que hace la otra, ni cómo llegar hasta ella. Mitos y leyendas sobre la salvaje destrucción entre diversos sectores circulan de modo secreto reforzando el aislamiento. Pero el conflicto entre áreas emerge igual. Alguna relación entre compañeros de trabajo –prohibida por las políticas “antifraternización”– impulsa la curiosidad, el deseo y el quiebre del cumplimiento.

La serie parece no tanto una crítica a la gran empresa, como un planteo existencial

En la primera temporada todavía no sabemos por qué cada protagonista aceptó ser implantado; pero no son inocentes. Han querido evitar el dolor, acallar la angustia; han claudicado en la construcción de su identidad, en el intento de diferenciarse del resto. Prefirieron no sufrir, invisibilizando para sí mismos una parte suya entregándole a Lumon el gobierno de sus vidas.

En Lumon, la tarea que cumplir es abundante e inentendible; los objetivos son medibles y su cumplimiento recibe recompensas: una fiesta de waffles, una experiencia de música y baile, un retrato luminoso para el escritorio. A pesar de su banalidad, las recompensas otorgan momentos de pequeña felicidad o algo parecido al sentido.

En Lumon hay recompensas, pero nada parecido al reconocimiento. Los escindidos no reconocen una parte de su propia identidad. Tampoco reconocen el lugar donde trabajan, no hay mapas del laberinto. Con base en rumores, los de otras áreas no son reconocidos como interlocutores válidos. En Lumon no hay valoración social. La reputación de Lumon es controversial y, dentro, los empleados carecen de propósito. Mientras se los llama hijos, se ciernen sobre ellos perversos dispositivos de poder. No se fomenta la autoconfianza; nadie puede decidir por fuera del Manual de Cumplimiento y el área de Seguridad siempre está lista para la remediación de vulnerabilidades, como el suicidio. Pero un libro circula clandestinamente en Lumon y se titula The you you are.

Para Axel Honneth, la integridad consiste en una identidad no dañada y ella depende del reconocimiento recíproco. Cuando ese reconocimiento no está, cuando la autorrealización no es posible, un consecuente proceso conflictivo se avecina. Veremos qué nos depara la segunda temporada. Hasta ahora, la serie parece no tanto una crítica a la gran empresa, como un contundente planteo existencial: ¿estás evitando tu responsabilidad en la conquista de ser aquel quién eres? El lado oscuro del cumplimiento es un yo desintegrado. Identidad o infierno, eso es Severance.

*Dra. en Filosofía por la Universidad de Navarra e Investigadora de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica Argentina  (UCA).