El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, admitió este martes que no tiene claridad sobre quién podría liderar Irán una vez que termine la guerra iniciada recientemente por Israel y Washington, e incluso planteó que uno de los peores escenarios sería que el conflicto termine reemplazando a un líder por otro igualmente hostil.
Durante una reunión en la Oficina Oval con el canciller alemán Friedrich Merz, Trump respondió por primera vez públicamente a preguntas de la prensa sobre la ofensiva militar contra Irán. Consultado sobre cuál sería el peor resultado posible del conflicto, el mandatario reconoció los riesgos de un cambio político que no modifique sustancialmente la situación.

“Supongo que el peor escenario sería que hagamos todo esto y que alguien tome el poder que sea tan malo como la persona anterior”, dijo Trump ante los periodistas. “Eso podría pasar. No queremos que pase. Probablemente sería lo peor: atravesar todo esto y que en cinco años te des cuenta de que pusiste a alguien que no es mejor”.
El presidente defendió la decisión de iniciar la ofensiva, que comenzó el sábado con ataques coordinados entre Estados Unidos e Israel, aunque también dejó entrever la incertidumbre sobre cómo podría evolucionar el conflicto.
Cuando fue consultado sobre quién le gustaría que gobierne Irán una vez finalizada la guerra, Trump ofreció una respuesta que generó nuevas dudas en Washington sobre la planificación estratégica de su administración. “La mayoría de las personas que teníamos en mente están muertas”, afirmó. Luego agregó: “Ahora tenemos otro grupo. También pueden estar muertos, según los reportes. Supongo que vendrá una tercera ola. Pronto no vamos a conocer a nadie”.
Las declaraciones reforzaron las críticas de analistas y legisladores que sostienen que la Casa Blanca no ha presentado una estrategia clara para el escenario político posterior al conflicto en el país persa.
Trump argumentó que decidió iniciar la ofensiva porque, según su evaluación, Irán estaba a punto de atacar a sus vecinos y a Israel. “Estábamos negociando con estos lunáticos, y era mi opinión que iban a atacar”, aseguró. El presidente también rechazó las insinuaciones de que Israel lo hubiera presionado para actuar. “En todo caso, yo podría haber forzado la mano de Israel”, respondió.
El conflicto ya ha provocado un fuerte impacto regional y económico. Desde el inicio de los ataques, más de 800 personas han muerto en distintos puntos de Medio Oriente. Al mismo tiempo, los mercados financieros internacionales reaccionaron con volatilidad: las acciones y los bonos registraron caídas, mientras que los precios del petróleo y el gas aumentaron ante los ataques a instalaciones energéticas y petroleros, así como por las amenazas de Teherán de cerrar el estratégico estrecho de Ormuz.

Consultado sobre el alza del precio del petróleo, Trump inicialmente minimizó la situación. “Si tenemos precios un poco más altos del petróleo por un tiempo, en cuanto esto termine esos precios van a bajar”, afirmó.
Horas más tarde, sin embargo, el presidente sugirió posibles medidas para asegurar el flujo energético mundial. En un mensaje publicado en redes sociales, señaló que, “si es necesario, la Marina de Estados Unidos comenzará a escoltar petroleros a través del estrecho de Ormuz lo antes posible”. Y agregó: “Pase lo que pase, Estados Unidos garantizará el LIBRE FLUJO de ENERGÍA hacia el MUNDO”.
La falta de definiciones sobre el escenario político posterior al conflicto también quedó reflejada en las declaraciones del canciller alemán Friedrich Merz tras su reunión con Trump. “Según mi conocimiento y comprensión hoy, el gobierno estadounidense no tiene una estrategia claramente formulada para el futuro liderazgo civil de este país”, afirmó el funcionario europeo ante la prensa. Por ahora, el interrogante sobre quién gobernará Irán después de la guerra sigue abierto.
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