OPINIóN
LIBERTAD DE PRENSA EN DEBATE

Un mundo con periodistas

Una reflexión sobre el rol del periodismo como garante de la democracia, en medio de denuncias, tensiones con el poder y cuestionamientos a la libertad de prensa en la Argentina actual.

Javier Milei y Luciana Geuna 20260427
Javier Milei y Luciana Geuna. | Collage

“Una prensa libre es el guardián sin descanso de todos los otros derechos que poseen las personas libres”. La frase pertenece a un liberal, no a un libertario, pertenece a Winston Churchill, y con esto solo ya hay mucho dicho. De la literalidad de la frase, y mucho más del contenido conceptual, puede construirse una suerte de silogismo: la prensa libre, los derechos, las personas libres. Y luego, una resultante: Democracia. Y aunque la libertad de prensa no garantiza la democratización del poder, si puede ser una buena herramienta para controlarlo, sobre todo si se analiza la verdadera crisis falencial que padecen hace décadas el Parlamento y la Justicia.

Todo esto sin desconocer ni negar la existencia de los extorsionadores con micrófono o los que cobran para hablar o para callar, aunque el dicho sea falso o el silencio implique encubrimiento. Los mismos que naturalizan o banalizan los desafueros, los gritos y los insultos del Moloc.

El Geunagate es una exteriorización del desprecio que siente por el sistema democrático el actual régimen. Y como no podía ser de otra forma, con la recurrencia a la mentira y a un falso y declamado propósito de castigar lo que ridículamente se cataloga como un delito, como espionaje. El aderezo: la equiparación de la labor periodística con el soborno, la rapiña o los excrementos.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
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Luciana Geuna le respondió a Milei tras la denuncia penal por el informe en Casa Rosada

En el fondo, la bravata de la bestia es la reprimida pero inevitable exteriorización del miedo porque se sepa y se perciba la verdad de la situación actual en la República Argentina. Estamos viendo y viviendo situaciones inéditas, inimaginables, y que lo único que presagian es que lo que viene puede ser peor aún.

La disparatada y extorsiva denuncia de la Casa Militar contra Luciana Geuna y su equipo de producción es la expresión acabada del autoritarismo y la chabacanería que caracteriza al Régimen de los Milei.

La sindicación de la conducta como espionaje, que festejó un reducido grupo de sujetos de baja estatura moral e intelectual autopercibidos como periodistas, coronado esto por los estertores violentos de la bestia, no son otra cosa que síntomas de descomposición institucional y del fracaso de la gestión.

El bluff del "espionaje": Luciana Geuna reveló que pidió permiso para grabar en la Casa Rosada

Luciana Geuna no ha cometido ningún delito. El delito de espionaje, fue incorporado a la legislación penal argentina por la Ley 13985, del año 1950. En su articulo 2 define al tipo penal así: ESPIONAJE. Será reprimido con prisión de uno a diez años el que procurare, buscare, revelare, remitiere o aprovechare noticias, documentos, informaciones u objetos de orden político, social, militar o económico que deban permanecer secretos en función de la seguridad, de la defensa o de las relaciones exteriores de la Nación.

Es un delito catalogado como doloso, dolo es intención y convicción de querer realizar la conducta típica, de querer perpetrar el delito. Paralelamente lo que se "espía" y se revela, devela o difunde tiene que tener carácter reservado o secreto, y este carácter se impone por ley. Y además el material revelado debe tener que ver con la seguridad, la defensa o las relaciones exteriores de la Nación.

No hay en el caso nada de esto, la conducta denunciada ni objetiva ni subjetivamente es reprocharle como acción delictual. La Casa Rosada es una oficina pública, si había allí algo que no debía o no podía verse es responsabilidad de la Casa Militar, que a su vez depende de la Secretaria general de Presidencia; nunca de Luciana Geuna. Hasta resulta irrelevante si existía una o no para filmar, el solo permiso para acceder al lugar físico instala en la mente del agente que no está obrando en forma ilegal y mucho menos delictual. Igual de irrelevante a los fines legales resulta el medio empleado, si fuera de otro modo, Patricia Bullrich ya debería estar imputada.

Quiénes son los dos periodistas denunciados por la Casa Militar por filmar en los pasillos de la Casa Rosada

Esta fantochada sirvió de excusa para vaciar la sala de periodistas de casa de gobierno. Para que una sarta de amanuenses e inoperantes denominado Gabinete Nacional mostrar su alcahuetería y para que algunos operadores mediáticos con vocación de preservativo, pacatamente atacarán a Geuna.

La Argentina libertaria y prostibularia de hoy, en donde el poder usa el insulto, el escarmiento al margen de la ley y la falsa denuncia.

Un Estado policíaco gobernado por criminales.