OPINIóN
Caso Manuel Adorni

Voceros públicos: creencia versus credibilidad

“Perdió la primacía de la comunicación que el funcionario bien había ganado como vocero y se suponía continuaría como jefe de gabinete”, sostiene el autor. Y solicita “urgente solución para disipar rumores que continúen debilitando a la autoridad”.

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Poco claro. La compra del inmueble de Manuel Adorni en Caballito se encuentra bajo investigación judicial. | cedoc

Hace unos años escribimos ante una crisis en la economía cómo la vocera presidencial de ese momento había desaparecido de la escena. La habíamos titulado: ¿Y la vocera dónde está? En esos momentos, como hoy, mantenemos una perspectiva en donde nos explayábamos que por su naturaleza política y comunicacional siendo voceros, ministros o jefe de gabinete ejercían un rol de puente informativo todos los días y es crucial ante momentos complejos, de conflicto, conflictividad y en los de última ratio o crisis.

Por esto, la comunicación de la acción de gobierno busca, o influye en la opinión pública, en pos de generar escenarios y un orden interpretativo para dar certidumbre a muchos e incertidumbre a otros. Es el juego de la política en donde la divergencia y los disensos quedan expuestos.

Por esto, la vocería tiene como función en estas situaciones generar mediante la comunicación institucional un sentido de coordinación, previsibilidad, disminuir disensos, bajar la angustia e incertidumbre, generar o recuperar confianza, en pos de un objetivo de recuperar la agenda pública y marcar una o unas políticas públicas preeminentes respecto de otras.

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La vocería tiene como función en estas situaciones generar mediante la comunicación institucional un sentido de coordinación"

El caso de Manuel Adorni, se asemeja a la pérdida de la primacía de la comunicación que bien el funcionario había ganado como vocero y se suponía continuaría como jefe de gabinete capitalizando esa influencia y poder simbólico.

Por esto, entre la creencia del gobierno que Adorni no debe retroceder y mantenerse y la credibilidad que se diluye con el plazo del tiempo en sectores importantes de la economía y la política hay una diferencia no menor en tanto la sociedad está en la expectativa de volver a encontrar credibilidad en las decisiones de gobierno ante las sospechas que han trascendido.

No es menor la diferencia y sutil divergencia entre la creencia de unos y la credibilidad de tantos. La última se impondrá en pérdida de legitimidad si no se ejerce el rol claro y contundente que lleve orden.

Rumores, divergencias y fake news debilitan una posición, que puertas adentro del gobierno puede ser razonablem pero sin estar en los medios para ordenar el debate no aporta credibilidad ni certidumbre"

Por esto, el vacío comunicacional del vocero o vocera es la inactividad de la política, aún cuando no fuera así puertas adentro, pero la sociedad no lo sabe y lo que siente y ve puede ser todo lo contrario a la burbuja o ecosistema de creencias propias.

Y, para peor, da lugar a más rumores, divergencias y fake news que debilitan una posición, que puertas adentro del gobierno puede ser razonable pero al no estar en los medios explicitada para ordenar el debate no aporta credibilidad ni certidumbre.

Maquiavelo decía que se pierde virtud en el ejercicio del poder por no decidir a tiempo o por hombres que son promovidos más por intereses personales que por los propios del bien de la república. E incluso, más tajante aún, que los cargos públicos sin ejercicio de virtud son ejercicios temerosos sin un sentido de servicio público y más propios al sentido de un egoísmo sin causa para un bien superior del Estado.

Motivo por el cual, sin olvidar a Maquiavelo quien fue uno de los primeros en valorar la relación entre reputación y opinión pública, se requiere la urgente solución para disipar rumores que continúen debilitando a la autoridad y restablezcan así el curso normal de las políticas públicas y del buen nombre y honor si fuera el caso para que la ejemplaridad y alta reputación se restablezca por la credibilidad demandada.