POLICIA
DIARIO PERFIL

Baratta: "Gran parte de la culpa por la muerte de Candela es de la Policía"

El ex segundo jefe de la Bonaerense, que declaró en el Senado por el crimen de la nena, responsabilizó a la fuerza y entendió que “subestimaron el caso”.

Frontal. Baratta hizo una grave autocrítica sobre la Policía: "No hay conducción; son todas voluntades individuales".
| Cedoc

Salvador Baratta formó parte de la cúpula policial entre los años 2009 y 2011. Con más de treinta años de servicio en la Bonaerense, dejó el uniforme para ocupar una banca en el Concejo Deliberante de Lanús. Frontal y políticamente incorrecto, el comisario general aceptó un mano a mano con PERFIL para referirse al caso Candela –por el que declaró hace dos semanas ante la Comisión Investigadora del Senado–, los vicios de una fuerza siempre cuestionada y los fantasmas de la corrupción.

En la entrevista asegura que “la Policía retrocedió cinco escalones”, entiende que el gobernador Scioli “perdió la confianza” en la fuerza y compara al último conductor de la Bonaerense con Pedro Klodczyk.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

—¿Por qué declaró en la Comisión Investigadora del Caso Candela si en ese momento no estaba en funciones?
—Porque me nombra el comisario general Roberto Castronuovo (N. de R.: ex jefe de Investigaciones). En su declaración asegura que el diputado Marcelo Saín se nutría de información que yo le aportaba. Ante esos dichos la Comisión entiende que yo podría aportar datos a la causa.

—¿Qué rol cumplió cuando Candela fue secuestrada?
—Era fuente de consulta en la parte judicial y policial. Aclaré muchos temas de la zona norte del Conurbano. Sobre todo acerca de Mameluco (N. de R.: un reconocido narco de la zona que aparece mencionado en la causa) y temas vinculados con el narcotráfico. A mí me preguntaron, por ejemplo, si era normal que un comisario general se juntara con un informante y no sostenga esa reunión en actuaciones policiales como hizo Castronuovo con el “Topo” Moreyra. Convengamos que cuando buscaban a Candela, Moreyra era uno de los colaborades más importantes de la causa.

—Y después terminó preso y acusado como presunto autor intelectual del crimen. ¿Cómo explica eso? Evidentemente, en algún momento confiaron en él como si fuera una voz autorizada.
—Yo creo que el comité de crisis subestimó el hecho. Ellos pensaron siempre que la nena se había ido con el noviecito. Subestimaron el hecho pensando que la nena estaba con un pibe amigo o una amiguita. Pensaron que la chica iba a aparecer, y después terminó muerta.

—Cuesta creerlo...
—Créalo. Fue un error gravísimo la saturación de la zona sin estar ubicada la nena. Y no se puede enojar nadie de lo que estoy diciendo porque es el ABC de la Policía.

—Entonces la culpa fue de la Policía.
—En gran parte sí. Es gravísimo lo que pasó. La saturación de zona se da cuando vos tenés identificado el lugar donde está la víctima, entonces vos ejercés una presión controlada. Nunca se puede saturar la zona si no tenés ubicado el lugar donde está la víctima.

—Con el resultado final tendrían que haber renunciado todos los miembros del comité de crisis y no se fue ninguno. Se formó un grupo especial para seguir el caso y resulta que la chica aparece muerta a unas pocas cuadras de su casa.
—Sí, y lo peor es que no la encuentra la Policía: la encuentran dos cartoneros.

—¿Cuánta mentira hay en el caso Candela?
—Yo no creo en nada de la causa de Candela. Mirá, yo lo vi a Altamirano (N. de R.: el albañil sindicado como el cuidador de la nena durante su cautiverio). Era mi viejo con menos años. Si hubiese sido el cuidador, ¿usted cree que no se habría quebrado? Todavía nadie sabe quién se llevó a la chica.

Lea la nota completa en la edición impresa del diario PERFIL.