Aferrada a la Biblia y a su hija de cuatro años. Apenas puede deambular por el estacionamiento del edificio de Caballito o tomar aire en la terraza. Así son los días de prisión domiciliaria de Gabriela Vitale, conocida por darle de comer en la boca a Gerardo Sofovich con una cuchara. En la piel de la “Señorita G.”, se vio envuelta en la trama narco de otra modelo: la colombiana Angie Sanclemente Valencia, presa en el penal de Ezeiza.
Pese a que Vitale enfrenta duras acusaciones –contrabando de estupefacientes en grado de tentativa y lavado de activos– no pierde el glamour. No lleva tobillera y, como si el arresto no fuera tal, se produce para las fotos y prefiere hablar de su paso por la televisión, antes de que su delicada situación judicial.
—¿Se considera una narcotraficante?
—No. Soy enemiga de las drogas.
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