El río avanzaba lento y en silencio, pero esa quietud se quebró cuando una canoa a la deriva llamó la atención de pescadores y vecinos de Sauce Viejo. La embarcación, empujada por la corriente del Coronda, llevaba a dos hombres muertos en su interior. Dos hombres fueron acribillados a tiros junto a una vaca faenada, en una clara señal mafiosa.
El hallazgo de los cuerpos abrió una investigación por doble homicidio que, con el correr de las horas, fue sumando datos más inquietantes. Los cuerpos pertenecían a José Oscar Cabrera y Félix Martín Cabrera, primos entre sí, oriundos del barrio Alto Verde, en la ciudad de Santa Fe. Ambos eran pescadores y habían salido el martes por la tarde en una canoa, con un destino que aún no pudo ser determinado por los investigadores.
La primera inspección de los pesquisas reveló que no se trataba de un accidente. Las víctimas presentaban heridas de arma de fuego. Según los primeros informes, habrían recibido disparos tanto de escopeta como de un arma corta, una combinación que reforzó la hipótesis de una ejecución violenta. Dentro de la canoa, además, se hallaron cartuchos y restos de un animal vacuno faenado.
El operativo se activó de inmediato. Personal de la comisaría 19ª y de Prefectura Naval trasladó la embarcación hasta la costa, donde trabajaron los peritos de la Policía de Investigaciones. El fiscal de Homicidios, Carlos Lacuadra, tomó intervención y ordenó el traslado de los cuerpos a la Morgue Judicial para la realización de las autopsias, clave para establecer la mecánica del ataque y la data de muerte.
La escena abrió una línea de investigación que rápidamente comenzó a ganar peso. Es que la principal hipótesis apunta a un posible trasfondo vinculado al cuatrerismo en la zona de islas. Para los investigadores, la presencia del animal muerto no es un dato menor: podría tratarse de un robo de ganado que terminó en un ataque letal.
La sospecha es que los primos Cabrera habrían sido sorprendidos durante una faena ilegal o en el traslado del animal y atacados a tiros. No está claro aún si la doble ejecución ocurrió en tierra firme, en alguna de las islas, o en el propio río. Tampoco se descarta que hayan sido interceptados por terceros armados y que la canoa haya quedado a la deriva tras el ataque.
Pese a la fuerza de esa hipótesis, la causa se maneja con hermetismo y los investigadores aseguran que no se descarta ninguna otra pista. La reconstrucción del recorrido de la canoa, el análisis balístico y los resultados forenses serán determinantes para confirmar o descartar el vínculo con el abigeato y para establecer si hubo más personas involucradas.