El 2026 comenzó con un brutal femicidio que volvió a poner en primer plano la violencia extrema contra las mujeres. El 1° de enero, mientras la ciudad de Villa María aún atravesaba las primeras horas del feriado, el cuerpo de una joven fue hallado sin vida en un descampado de la periferia. El cadáver, oculto entre pastizales y árboles, marcó el inicio de una investigación que horas después develó la identidad de la víctima y posibilitó la detención de un sospechoso.
El hallazgo ocurrió durante la mañana, cuando un vecino que caminaba por la zona con su perro advirtió la presencia del cuerpo y dio aviso inmediato a la Policía. Los efectivos que llegaron al lugar constataron que se trataba de una mujer que presentaba además signos evidentes de violencia: golpes y lesiones cortantes. El área fue rápidamente acordonada para preservar pruebas y se dio inmediata intervención a la Policía Científica.
En una primera instancia, la identidad de la víctima era el principal interrogante. En la escena no hallaron documentación ni elementos que permitieran reconocerla, lo que representó –según explicó la fiscal Silvia Maldonado, a cargo de la investigación del caso– una dificultad inicial para la pesquisa. A partir de ese momento, se desplegó un amplio operativo que incluyó el relevamiento de cámaras de seguridad en distintos puntos de la ciudad, el análisis de comunicaciones y la realización de la autopsia forense.
En una conferencia de prensa, Maldonado detalló que la identificación se logró gracias a un trabajo minucioso y a un dato clave surgido del propio cuerpo. “Desde el primer momento se pusieron todos los recursos a disposición para esclarecer este hecho”, señaló, y explicó que los investigadores advirtieron una seña particular: una herida por la que había sido atendida recientemente. A partir de esa lesión, el personal de Investigaciones entrevistó a profesionales de la salud y logró reconstruir el recorrido que permitió ponerle nombre a la víctima.
Así se confirmó que se trataba de Delfina Aimino, una joven de 22 años. La fiscal indicó que, una vez establecida la identidad, los investigadores se dirigieron al lugar donde residía junto a su madre, lo que permitió obtener información clave para avanzar en la causa. En paralelo, se profundizó el análisis de líneas telefónicas, antenas y cámaras de seguridad, un cruce de datos que terminó de orientar la pesquisa.
Con esos elementos reunidos, durante la madrugada se solicitó la orden judicial para allanar un domicilio en el barrio Trinitarios de Villa María. El procedimiento se realizó en una vivienda ubicada sobre la calle General Lonardi al 1800 y concluyó con la detención de un joven de 23 años, identificado como Tomás Mulinetti, señalado como el principal sospechoso del femicidio. En el lugar se secuestraron un arma blanca, teléfonos celulares, prendas de vestir, tarjetas bancarias, documentación y un automóvil Ford Ka, elementos que ahora serán sometidos a peritajes.
La fiscal confirmó que el detenido fue imputado por homicidio calificado por violencia de género, la figura penal que encuadra el hecho como femicidio. “De todo lo que surge de la escena y de lo relevado hasta el momento, entendemos que esta es la calificación adecuada”, afirmó, al tiempo que remarcó que la investigación continúa abierta y que no se descartan nuevas medidas probatorias.
De acuerdo con los primeros indicios, los investigadores sospechan que Delfina había salido a festejar la llegada del Año Nuevo, hipótesis que se apoya en la vestimenta con la que fue encontrada. De acuerdo con los voceros, la víctima habría conocido recientemente al principal acusado por medio de una aplicación de citas.
El crimen de Delfina se convirtió así en el primer femicidio registrado en el país en 2026. Mientras el acusado permanece a disposición de la Justicia, la fiscalía avanza en el análisis de las pruebas secuestradas y en la reconstrucción de las últimas horas de la joven, en una causa que vuelve a interpelar a la sociedad sobre la persistencia de la violencia machista y sus consecuencias más extremas.
Un caso cada 33 horas
R.P.
Durante 2025 se registraron 266 femicidios, once más que en el año anterior, según el relevamiento elaborado por la organización MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana). La cifra equivale a un asesinato por odio de género cada 33 horas y expone una tendencia sostenida de violencia extrema contra mujeres y diversidades en todo el país.
El informe advierte además que durante ese período se contabilizaron 997 intentos de femicidio, lo que da cuenta de una trama de violencia previa que, en muchos casos, no logró ser desactivada a tiempo.
En cuanto a las características de los hechos, MuMaLá señala que el 68% de los femicidios fue cometido por parejas o exparejas, mientras que el 62% ocurrió en la vivienda de la víctima o en el domicilio que compartía con el agresor, lo que refuerza la centralidad del ámbito doméstico como escenario de mayor riesgo.
En el desagregado por provincias, Córdoba registró 17 femicidios durante 2025, ubicándose entre las jurisdicciones con mayor cantidad de casos, detrás de Buenos Aires (118) y Santa Fe (30), y por encima de distritos como Misiones (16), Tucumán (13), Chaco (10) y la Ciudad de Buenos Aires (10).