Llega puntual a la cita y es de una sencillez que deslumbra. Se pone seria con los temas que lo requieren, pero nunca pierde cierta candidez propia de la adolescencia. Con sus 24 años encima y próxima a recibirse de licenciada en Actuación en el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA), Dalma Maradona es un ejemplo.
Será la primera universitaria con este apellido. Desde muy chica descubrió su vocación de actuar y eligió el camino más largo, pero también el más profundo: estudiar. Volvió a los escenarios off, más precisamente al teatro Código Montesco, con Qué bueno que estés acá. Integra el elenco junto a otros jóvenes conocidos como Victorio D’Alessandro (Herederos de una venganza), Sergio Podeley (Okupas y Contra las cuerdas) e Hilén Rosón. Más Ezequiel Tronconi (La Tigra, Chaco y Ciega a citas), quien asumió la dirección, parte de la autoría y además actúa.
—¿Cómo nació este proyecto teatral?
—Cursaba unas materias con Hilén (Rosón) y ella invitó a Ezequiel (Tronconi) a una muestra de fin de año que dirigió Guillermo Cacace. Le interesó mi trabajo y me convocó, sólo había tres escenas del espectáculo escritas. Estaba claro el tema y algo definidos los personajes. Se muestra la situación de estos jóvenes ante la muerte de los padres.
—¿Cómo fue sumarse al elenco de “El pacto”?
—Cuando me llamaron me propusieron algo distinto, hacer dos personajes: madre e hija. Pablo Fisherman ya me había dirigido en un capítulo de Socias. Hago a Graciela Olmos, una vedette de los 70. Tuve la suerte de hacer primero a Gracielita, su hija, más cercana a mi persona, y a la semana siguiente me transformaron. Tengo escenas con personajes reales, Massera (Ernesto Larrese), Martínez de Hoz (Juan Vitali) y Videla (Gustavo Garzón). Me hicieron sentir bien.
—¿Grabaste después del conflicto por Amigorena?
—A mí me llamaron cuando empezaron y escuché que Mike Amigorena iba a hacer varios capítulos.
—¿Te diste cuenta cuando leíste los guiones de que era el caso de Papel Prensa?
—Si te digo que no, te miento. Hago un personaje, pero una pone la voz y el cuerpo en todo lo que hace. No tengo nada que ver con esa protagonista ni coincido con ella. Al principio, me dijeron que mi papel iba a dar que hablar. No me dio miedo la actuación, pero no me gustan las polémicas. Acepté porque lo sentí un desafío como intérprete representar ese mundo de los 70.
—Sos una actriz militante, desde tu participación con el ciclo de Teatro por la Identidad hasta tus películas...
—Cuando hice la película El abismo estuve con una persona que lo había vivido. No soy nadie para juzgar, pero busco proyectos que me representen. Pero también puede haber gente que crea que coincido con lo que pasó en esa década y no es así. Me sentí muy cómoda con lo que me plantearon en El pacto. Fue un desafío encarnar a una vedette de esos años. Me ayudó mucho Erika Halvorsen, quien fue mi coach. Me pusieron una peluca colorada batida y me maquillaron mucho. Uso un vestido de lentejuelas muy llamativo, con saco de leopardo, muy de esa época. Fueron dos semanas intensas de filmación. Hay un gran cuidado estético en reproducir ese pasado, más allá del elenco, que es excelente. Fue un verdadero placer y mucho respeto todo el tiempo, hasta me avisaron del retraso de la emisión.
—¿Pensaste que esta serie te puede cerrar la puerta en algún canal?
—La verdad, no, y si lo hubiese pensado tampoco hubiera hecho otros trabajos. Si sucede eso, lo lamentaría mucho. Me parece imposible pensar que por trabajar de actriz se me cerrara algún canal, y espero que no.
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