Apenas sosegados los reclamos por la violencia en el fútbol, una nueva batalla campal tuvo como protagonista a un hombre no sólo vinculado a la barrabrava de Quilmes sino, además, a la UOCRA -uno de los gremios protagonistas de los disturbios del 17 de octubre último en San Vicente-, al intendente de Quilmes, Sergio Villordo, y al minsitro del Interior, Aníbal Fernandez.
Otra vez Osvaldo Becerra, alias Dedo , estuvo en medio de puños y -ahora- puñaladas, que terminaron con la muerte de un delegado de la Unión Obrera de la Construcción tras la batalla campal desatada este mediodía en la sede quilmeña del sindicato.
Tras la gresca, Dedo, según confirmaron fuentes policiales a la agencia Télam, fue trasladado a la seccional 1ª de Quilmes, donde tuvo que declarar por los hechos que terminaron con la vida de Pablo Donato Molina.
La batalla. De acuerdo a la reconstrucción realizada por los policías que intervinieron en el hecho, el violento enfrentamiento se produjo entre enemigos del gremio quilmeño: una facción a cargo del titular oficial, Juan Olmedo, y el otro por parte de la oposición a manos de José Luis Sosa, de 39 años.
El hecho se registró ayer cerca del mediodía en la sede sindical situada en Primera Junta entre Lavalle y Moreno, cuando se llevaba a cabo una reunión con unos treinta delegados del gremio encabezada por Olmedo.
La causa es por homicidio. Las fuentes policiales indicaron que en la pelea participaron numerosos afiliados del gremio y que al menos una resultó herido con un arma cortante y luego falleció. También confirmaron que los participantes de la gresca habían incendiado un automóvil Peugeot 504 rojo con el que había llegado el sindicado autor de la puñalada, identificado como Juan Carlos Trejo, de 53 años.
Además de Trejo, esta tarde fueron trasladados a la seccional para determinar sus responsabilidades el Dedo Becerra, de 54 años, Mario Gustavo Paz, de 34; y José Luis Sosa, de 39.
La investigación del hecho quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 4 de Quilmes, a cargo del fiscal Andrés Nieva Woodgate. En las declaraciones, las fuentes policiales precisaron que los acusados –hasta ahora sigue firme la figura de "homicidio"– dictaminaron que el autor material del asesinato habría sido Trejo, quien quedó detenido. Por su parte, Sosa quedó aprehendido por instigador, y Paz y Becerra fueron liberados.
Otra vez Osvaldo Becerra, alias Dedo , estuvo en medio de puños y -ahora- puñaladas, que terminaron con la muerte de un delegado de la Unión Obrera de la Construcción tras la batalla campal desatada este mediodía en la sede quilmeña del sindicato.
Tras la gresca, Dedo, según confirmaron fuentes policiales a la agencia Télam, fue trasladado a la seccional 1ª de Quilmes, donde tuvo que declarar por los hechos que terminaron con la vida de Pablo Donato Molina.
La batalla. De acuerdo a la reconstrucción realizada por los policías que intervinieron en el hecho, el violento enfrentamiento se produjo entre enemigos del gremio quilmeño: una facción a cargo del titular oficial, Juan Olmedo, y el otro por parte de la oposición a manos de José Luis Sosa, de 39 años.
El hecho se registró ayer cerca del mediodía en la sede sindical situada en Primera Junta entre Lavalle y Moreno, cuando se llevaba a cabo una reunión con unos treinta delegados del gremio encabezada por Olmedo.
La causa es por homicidio. Las fuentes policiales indicaron que en la pelea participaron numerosos afiliados del gremio y que al menos una resultó herido con un arma cortante y luego falleció. También confirmaron que los participantes de la gresca habían incendiado un automóvil Peugeot 504 rojo con el que había llegado el sindicado autor de la puñalada, identificado como Juan Carlos Trejo, de 53 años.
Además de Trejo, esta tarde fueron trasladados a la seccional para determinar sus responsabilidades el Dedo Becerra, de 54 años, Mario Gustavo Paz, de 34; y José Luis Sosa, de 39.
La investigación del hecho quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 4 de Quilmes, a cargo del fiscal Andrés Nieva Woodgate. En las declaraciones, las fuentes policiales precisaron que los acusados –hasta ahora sigue firme la figura de "homicidio"– dictaminaron que el autor material del asesinato habría sido Trejo, quien quedó detenido. Por su parte, Sosa quedó aprehendido por instigador, y Paz y Becerra fueron liberados.
Un conflicto de larga data. Entre las versiones recogidas por el diario El Sol de Quilmes (www.elsolquilmes.com.ar) figura que el conflicto entre los gremialistas viene de larga data: desde el último 10 de octubre, cuando tres listas se presentaron para las elecciones del distrito local del gremio, comenzaron las pujas entre las diferentes facciones. La lista triunfante fue la de Olmedo pero entonces Sosa lo acusó de cometer fraude.
La misma fuente del matutino quilmeño asegura que, a partir de ese momento, los vecinos del barrio donde se encuentra la delegación sindical vieron como los dos bandos se enfrentaban durante cada viernes, cuando celebraban su reunión de delegados. Los encuentros terminaban siempre en enconadas trifulcas –que incluyeron puñetes y piedrazos a la salida–, y los uniformados de la Guardia de Infantería debieron hacerse presentes en distintas oportunidades para intentar separarlos.
Por su parte, voceros de la central del gremio de la construcción sostuvieron que las elecciones en el distrito fueron “democráticas” pero aseguraron “que cada seccional se rige por sus propias agrupaciones. El 10 de octubre hubo tres listas, con el voto directo de los trabajadores y esto es algo que tiene que definir la seccional Quilmes que tiene la responsabilidad. La central no tiene, por ahora, nada más para decir”.
La historia de Dedo. En su edición de 12 de noviembre, Diario Perfil publicó una artículo mencionando las supuestas relaciones que el barrabrava Becerra mantendría con el ministro Fernándea y el intendente quilmeño. (Ver nota relacionada).
La interna del fútbol. Actualmente, Dedo protagoniza una cruenta interna por el manejo de la barra que hace dos domingos, en ocasión de enfrentar el conjunto “cervecero” a Boca, se cobró varios heridos en la Bombonera al chocar los grupos que se disputan el mando.
Ello impidió asimismo el ingreso de muchos hinchas pacíficos, que debieron volverse a sus hogares o escuchar el partido por radio desde los autos en que habían viajado para no verse en medio de la batahola. No sería extraño que varios de los participantes del episodio de hoy en Quilmes pertenezcan a las distintas facciones involucradas en esta interna, lo que demostraría que no se trata simplemente de un conflicto más de los tantos que viene padeciendo el fútbol.
Ello impidió asimismo el ingreso de muchos hinchas pacíficos, que debieron volverse a sus hogares o escuchar el partido por radio desde los autos en que habían viajado para no verse en medio de la batahola. No sería extraño que varios de los participantes del episodio de hoy en Quilmes pertenezcan a las distintas facciones involucradas en esta interna, lo que demostraría que no se trata simplemente de un conflicto más de los tantos que viene padeciendo el fútbol.