“Sonó el teléfono del club y la secretaria me dijo que era Di Zeo. Es un chiste, pensé. Pero era Di Zeo. Yo no lo conocía aunque nos habremos peleado unas 40 veces cuando yo era de la hinchada de Independiente. ‘Necesito hablar con usted –me dijo– porque dentro de dos semanas juegan Independiente-Boca; yo voy a llevar 1.500 piernas y tengo un problema con la Infantería siempre que voy a Avellaneda. La Infantería comienza el quilombo cuando cruzamos el Puente Pueyrredón, nos tira gases. Y eso va a provocar la reacción de la gente que llevo. Como no quiero que pase, lo llamo para ver si me puede hacer una reunión con el jefe de la Comisaría y el jefe de seguridad para que arreglemos una tregua.’ Hicimos la reunión, acordamos y todo salió bien. Ojo, que si no hay tanta Policía, hay gente que se pierde de ganar una plata que trabajando de lunes a viernes no gana.”