POLITICA

Día de crispación K en la industria automotriz

Tomada lanzó un "¿A quién carajo le importa?" y Giorgi dejó, de un portazo, un acto de De la Sota.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y la ministra de Producción e Industria, Débora Giorgi.
| Télam

Una de las máximas del kirchnerismo es "el amor vence al odio". Y algunos intentan cumplirla a rajatabla, hasta que la crispación juega una mala pasada. Eso parece haber ocurrido en algunos intgrantes del Gabinete nacional, que protagonizaron algunos exabruptos enmarcados, por casualidad, en la industria automotriz.

Esta mañana, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, explotó cuando un cronista radial le preguntó por la actualidad de la industria automotriz. Inesperadamente, el funcionario respondió: "¿A quién carajo le importa?".

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El curioso incidente se produjo cuando el ministro acababa de inaugurar el Encuentro de Líderes de la Industria Automotriz 2012, en uno de los pabellones del Predio Ferial La Rural y fue abordado por un periodista de radio La Red.

El notero se acercó al ministro con su teléfono encendido y mientras se encontraba "al aire", para preguntarle si podía hacer "un balance de cómo está la industria automotriz". Tomada vaciló y contestó, con una voz apenas audible: "A quién carajo le importa". De inmediato, accedió a una respuesta algo más protocolar: "Dale... bueno, creo que ha sido una posibilidad de repasar el estado de una industria que creo que es una de las más estratégicas hoy en nuestro país".

Desde el Ministerio de Trabajo, justificaron la "gaffe" de Tomada al sostener que, en realidad, el funcionario hizo ese comentario con ironía, como un modo de señalarle al periodista que no le interesaba su opinión sobre la industria automotriz sino "romper el hielo" para luego pasar a temas de la coyuntura política.

Cruce en Córdoba. Por su parte, la ministra de Industria, Débora Giorgi, fue silbada en la presentación oficial del nuevo Renault Clío. Ante la sorpresa de los asistentes, la funcionaria abandonó el lugar en forma intempestiva, pegando un portazo tras hacerle un reproche al gobernador José Manuel de la Sota, enfrentado a la Casa Rosada.

Giorgi se convirtió en blanco de todas las miradas cuando, sorpresivamente, acusó al gobernador De la Sota de "haber transformado el evento en un acto político", luego de lo cual decidió marcharse.

El mandatario cordobés le pidió a Giorgi que le transmitiera a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner "la necesidad de dialogar para resolver las diferencias económicas que afrontamos" entre la Nación y Córdoba.

"Respetemos a quienes piensan diferente", abogó De la Sota. "Porque no es un enemigo, sólo es un argentino que piensa distinto. Argentina tiene un sólo enemigo, que es la pobreza y hay que combatirla con diálogo, comprensión y consenso", señaló el mandatario provincial. Esas palabras no le gustaron a la ministra de Industria.

El gobernador de Córdoba insistió en que "pedir diálogo no es ser destituyente, y si pedir diálogo es hacer política estamos sonados y que en ningún momento expresó una sola expresión que podría entenderse como una falta de respeto y que justificara una reacción como la que tuvo la ministra, que se fue dando un portazo. Es una lástima, a eso nos tienen acostumbrados", siguió.