POLITICA
CONTRA LA INTERVENCIÓN MILITAR

El PJ unifica su postura y evita defender a Maduro

El principal espacio opositor no tardó en condenar la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y recordó la posición histórica de la Argentina de no intervención y defensa de la paz. El Frente Renovador de Sergio Massa recordó su posición histórica en contra del régimen venezolano pero rechazó el ataque. El kirchnerismo ya había mostrado un quiebre al solicitar en 2024 que Maduro muestre las actas de la elección. Fue en agosto de ese año y el pronunciamiento lo protagonizó Cristina Fernández de Kirchner. La trama de un vinculo que data de 2003.

040126_kicillof_cristina_fernandez_kirchner_massa_cedoc_g
Las tres patas del panperonismo ante la crisis venezolana. Axel Kicillof, Cristina Fernández, Sergio Massa. | cedoc

La reacción del peronismo ante el ataque de Estados Unidos a Venezuela marcó una posición común de rechazo a la intervención militar, pero también volvió a poner en evidencia un vínculo político que en los últimos años comenzó a resultarle incómodo. Esta vez, la condena se convirtió en el punto de consenso de un espacio que se cuidó de que esto signifique un respaldo automático al régimen venezolano ni a Nicolás Maduro, detenido en las últimas horas por el gobierno de Donald Trump. El objetivo, en cambio, fue marcar una reafirmación de una tradición diplomática de respeto a la soberanía y al derecho internacional frente a una intervención militar extranjera.

El peronismo marcó posición de forma inmediata. El Partido Justicialista nacional conducido por Cristina Kirchner emitió un comunicado en el que condenó la ofensiva militar, advirtió que se trataba de una amenaza para toda la región y calificó la intervención como una violación al derecho internacional y a los principios históricos de no intervención. “Repudiamos y condenamos los bombardeos de Estados Unidos en Venezuela, que constituyen una amenaza para toda la región y violan la Carta de Naciones Unidas. Reafirmamos los principios de no intervención, el rechazo al uso de la fuerza y la solución pacífica de los conflictos. América Latina es territorio de paz y soberanía”, se comunicó a través de las redes sociales.

El gobernador bonaerense Axel Kicillof se sumó a condenar el ataque. “La Provincia de Buenos Aires condena el accionar militar de Estados Unidos en Venezuela. Este hecho constituye una grave violación de los principios elementales del Derecho Internacional, altera la estabilidad regional y sienta un peligroso precedente”, escribió el jefe provincial y en contraposición del apoyo de Javier Milei a la intervención agregó: “Argentina tiene una larga tradición en el diálogo internacional y la defensa de la soberanía y la integridad territorial, en la prohibición del uso de la fuerza y en la solución pacífica de las controversias internacionales. Los principios de defensa de la paz, de no intervención y defensa de la soberanía deben estar por encima de la conveniencia económica”.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

El Frente Renovador también expresó su rechazo a la intervención militar extranjera y se alineó con la posición de defensa de la soberanía regional. El espacio que lidera Sergio Massa tituló el documento publicado como “La democracia no se impone por la fuerza”.

El tigrense siempre marcó diferencias dentro del propio espacio peronista al tildar al gobierno venezolano de dictadura y condenar la violación de los derechos humanos en ese país. Sin embargo, en el primer párrafo del escrito, el Frente Renovador se encarga de rechazar “de manera categórica cualquier invasión o intervención militar de los Estados Unidos en Venezuela”. Y detalla: “La legitimidad o ilegitimidad de un gobierno no puede resolverse mediante acciones armadas de un país extranjero, sino por el propio pueblo, a través de mecanismos democráticos, pacíficos y soberanos”.

Sobre su posición, el Frente Renovador recordó que “La última vez exigimos transparencia electoral, la publicación de las actas y señalamos la opacidad del proceso político venezolano”. Y aclaró: “Pero ninguna irregularidad institucional puede ser utilizada como justificación para una invasión”. Además remarca que la decisión de Donald Trump constituye una “decisión antidemocrática y unilateral”.

Los bloques de diputados y senadores peronistas difundieron un comunicado conjunto condenando la intervención en Venezuela y agregaron el repudio a “la captura de su Presidente”. Al mismo tiempo, reclamaron que la Argentina “debe sostener una política exterior basada en la defensa de la paz”.

Las redes sociales reflejaron la polarización política en Argentina sobre la posición frente al ataque de Estados Unidos. El presidente Javier Milei celebró la extracción y detención de Nicolás Maduro como un avance contra el autoritarismo al igual que sus funcionarios al mismo tiempo que aprovecharon para atacar al kirchnerismo por su antiguo apoyo al gobierno venezolano.

El punto de inflexión más claro del peronismo con el gobierno de Maduro se produjo en México en agosto de 2024. En una charla organizada por el Instituto Nacional de Formación Política de Morena, Cristina Kirchner pidió que se publiquen las actas de la última elección en Venezuela por la que Maduro se había autoproclamado ganador. La expresidenta cuestionó así de manera directa la legitimidad del proceso electoral venezolano y marcó distancia con su antecesor. “Por el propio legado de Hugo Chávez, publiquen las actas”, sostuvo en aquel entonces la actual titular del PJ nacional.

La relación entre el kirchnerismo y la Venezuela de Chávez es conocida. Cuando Néstor Kirchner llegó al poder en 2003, en pleno auge de la revolución bolivariana, encontró afinidad política e ideológica con su par, Lula da Silva y Fidel Castro. El vínculo con Venezuela se consolidó rápidamente y tuvo también una dimensión económica que fue desde la compra de bonos de deuda argentina a un comercio bilateral que creció de manera exponencial durante esos años.

Sin embargo, con el deterioro institucional en Venezuela ese alineamiento empezó a generar costos internos. La oposición argentina convirtió a Venezuela en un eje de campaña contra el peronismo, con la advertencia de que el país correría el mismo destino. La estrategia se repite y el ataque de Estados Unidos se convirtió en nuestro país en una nueva disputa interna.