POLITICA

El “Plan 150 intendencias”: la estrategia de Macri para preservar al PRO frente a Milei

Frente a un escenario 2027 polarizado entre el Gobierno y el peronismo, Mauricio Macri descarta una candidatura presidencial propia y busca preservar al PRO desde el poder municipal, con foco en 150 ciudades.

Mauricio Macri
Mauricio Macri | redes sociales

La discusión sobre el futuro del PRO ya no pasa solamente por definir cuánto acompañará al Gobierno de Javier Milei, sino por determinar qué estructura podrá conservar el partido de cara a 2027. En la conducción macrista gana espacio una estrategia que pone el eje en el poder territorial y dejaria en un segundo plano la posibilidad de construir una candidatura presidencial propia.

El diagnóstico dentro del espacio parte de una dificultad concreta: el crecimiento de La Libertad Avanza redujo el margen electoral que históricamente tuvo el PRO en buena parte del electorado de centroderecha. A eso se suma el pase de dirigentes y legisladores hacia el oficialismo, un proceso que modificó el equilibrio interno de la oposición no peronista y obligó al partido a redefinir sus prioridades.

En ese escenario, la conducción de Mauricio Macri trabaja sobre una hipótesis de polarización nacional entre el oficialismo libertario y una futura oferta del peronismo, que podría tener a Axel Kicillof, Sergio Massa u otro dirigente como referencia. La consecuencia de esa lectura es que el PRO concentra buena parte de sus esfuerzos en conservar los espacios donde todavía dispone de una estructura propia.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Mauricio Macri hizo críticas al modelo de Milei desde Jujuy: “El superávit fiscal es de baja calidad”

De abajo hacia arriba: el objetivo de las 150 ciudades

La reconstrucción territorial es el eje de la hoja de ruta que Macri y Fernando de Andreis vienen delineando para el partido. El objetivo consiste en pasar de unas 50 ciudades actualmente gobernadas por dirigentes del PRO a una red de alrededor de 150 municipios en los que el espacio pueda competir con candidatos preparados.

La apuesta no está puesta únicamente en ganar intendencias. El cálculo apunta a concentrar recursos políticos y electorales en municipios que reúnen una parte significativa del padrón nacional, con especial atención en aquellos distritos donde el PRO conserva una identidad diferenciada tanto del peronismo como de La Libertad Avanza.

La provincia de Buenos Aires aparece como uno de los principales terrenos de esa estrategia. El partido conserva allí 13 municipios y busca fortalecer referentes locales en distritos como Vicente López, donde Soledad Martínez continúa al frente de la administración municipal. El despliegue también contempla otros territorios donde el PRO mantiene estructuras consolidadas, como Córdoba, Santa Fe, Mendoza y La Pampa.

En este último distrito aparece, además, el proyecto provincial que tiene como referencia a Marita Mac Allister. La lógica es similar en todos los casos: preservar dirigentes con peso local y construir candidaturas competitivas antes de que la discusión nacional termine absorbiendo a las estructuras municipales.

PRO y el Gobierno no acercan posiciones: “Estamos lejos de un acuerdo electoral”

El desdoblamiento como escudo electoral

La estrategia territorial también encuentra un aliado en una posible separación de los calendarios electorales. En el PRO prevén que buena parte de las provincias vuelva a desdoblar sus elecciones locales de los comicios nacionales de 2027, una decisión que permitiría a gobernadores e intendentes discutir sus propias gestiones sin quedar atados completamente a la disputa presidencial.

Para el macrismo, ese esquema puede convertirse en una herramienta para preservar poder. Si las elecciones municipales se realizan en fechas diferentes a la presidencial, los candidatos locales tendrán mayor margen para centrar la campaña en sus administraciones, sus equipos y sus resultados, en lugar de quedar subordinados a la polarización entre Milei y el peronismo.

La apuesta, en ese sentido, es transformar una eventual fragmentación del calendario electoral en una oportunidad para el PRO. El partido busca que la boleta municipal funcione como un espacio propio de competencia, incluso allí donde su estructura provincial o nacional tenga dificultades para sostener una disputa electoral en igualdad de condiciones.

Fuerte advertencia del PRO al Gobierno por los recortes en Discapacidad: "Blindar el cambio implica marcar límites"

Distancia con la Casa Rosada y quejas por el avance libertario

El repliegue territorial no implica un alejamiento absoluto del rumbo económico del Gobierno. Dentro del PRO persiste el acompañamiento a varias de las principales medidas impulsadas por Milei, pero esa coincidencia no se tradujo hasta ahora en un acuerdo electoral integral.

Cristian Ritondo y Fernando de Andreis reconocen que todavía existe distancia respecto de un entendimiento electoral con La Libertad Avanza. El problema central no pasa únicamente por las diferencias programáticas, sino por el avance libertario sobre dirigentes, estructuras y territorios que hasta hace poco formaban parte del universo electoral del PRO.

En las conversaciones internas aparece así una preocupación recurrente: que un acuerdo nacional termine acelerando la pérdida de identidad partidaria y facilite el traslado de dirigentes y votantes hacia el oficialismo. El desafío consiste en acompañar las políticas con las que existe coincidencia sin resignar la estructura política construida durante años.

Macri viene reivindicando en ese marco el denominado “rol de alcalde” como uno de los rasgos centrales de la identidad del PRO. La idea supone poner en valor la gestión municipal, la cercanía con los vecinos y la construcción territorial como activos propios del partido, en lugar de competir necesariamente por el liderazgo de la agenda nacional.

La estrategia de las 150 ciudades parte, precisamente, de esa definición. Ante un escenario nacional que el propio espacio observa como cada vez más polarizado, el PRO busca conservar una base territorial suficiente para llegar a 2027 con intendentes, candidatos y estructuras propias. La discusión sobre cuánto de ese despliegue podrá traducirse después en una alianza con La Libertad Avanza seguirá abierta, pero la prioridad inmediata pasa por evitar que el partido pierda el control de los territorios donde todavía conserva poder político.