POLITICA
Debate político

Desde el Palacio Libertad, Milei vuelve a defender su modelo económico con críticas a Keynes y la mirada puesta en la inflación

El Presidente encabeza una nueva charla junto a Juan Carlos de Pablo y Adrián Ravier. El mandatario busca justificar el reciente rebote de los precios tras admitir anoche que el último índice fue "horrible".

El presidente Javier Milei vuelve a subirse al escenario para defender a capa y espada su modelo económico. El jefe de Estado encabeza este martes una nueva charla pública en el emblemático Palacio Libertad, un espacio diseñado estratégicamente para reforzar su relato financiero en medio de un contexto desafiante.

Para esta presentación, el mandatario eligió rodearse de figuras estrictamente afines a su pensamiento. El debate contará con la participación del reconocido economista Juan Carlos de Pablo y del diputado nacional de La Libertad Avanza por la provincia de La Pampa, Adrián Ravier.

La disertación fue bautizada oficialmente bajo el título "Keynes y la Teoría General". El Presidente utilizará este atril para ensayar una serie de justificativos y brindar respuestas directas frente a la preocupación que generó la fuerte escalada de la inflación durante el último mes.

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El economista Adrián Ravier abrió el debate con una reconstrucción del pensamiento y la trayectoria de John Maynard Keynes, a quien definió como una figura central del siglo XX tanto por su influencia académica como política. “Vamos a hablar de Keynes, o Keynes como le decimos en Argentina”, introdujo, ante un auditorio con fuerte presencia de funcionarios, legisladores y jóvenes.

Ravier destacó la magnitud de su legado al recordar que, según encuestas a académicos en Estados Unidos, fue el economista más influyente, por encima de Milton Friedman, Paul Samuelson y Friedrich Hayek. “Creo que acá tenemos a cuatro grandes economistas del siglo XX, y Keynes, por alguna razón, es protagonista”, señaló.

También repasó su rol político y su capacidad de anticipación: “Escribe Las consecuencias económicas de la paz cuestionando el Tratado de Versalles y avisa que si se castiga demasiado a Alemania, eso puede dar lugar a un segundo conflicto bélico”. En esa línea, mencionó la crisis alemana de posguerra y la hiperinflación como parte del contexto que Keynes analizó.

Sobre su evolución intelectual, marcó un giro clave: “En 1923 defiende el patrón oro, pero ya en 1930 empieza a convertirse en el Keynes que conocemos, calificándolo como ‘una bárbara reliquia’ y abriendo un escenario de déficit fiscal y monetización”. A la vez, recordó el histórico cruce con Hayek: “Hay un debate muy famoso entre Keynes y Hayek. Hayek convence a muchos economistas ingleses y, de hecho, Keynes le dice en una carta: ‘ya cambié de opinión, tenés razón, voy a escribir mi nuevo libro’”.

Ravier subrayó que la publicación de La teoría general de la ocupación, el interés y el dinero en 1936 marcó un punto de quiebre: “Va a revolucionar el pensamiento económico y va a dominar durante décadas las universidades, los planes de estudio y la política económica”.

Luego tomó la palabra el presidente Javier Milei, quien endureció el tono y planteó una crítica frontal a la obra keynesiana. “La obra de Keynes es una obra compleja, es la obra de alguien que cambiaba de opinión de manera bastante frecuente”, comenzó. Y agregó: “Cuando se habla de Keynes, se suele hablar de su libro más famoso. Ese libro lo leí cinco veces. Le dediqué un libro… así que, como sabrán, no me cae simpático”.

Enseguida lanzó una de las definiciones más contundentes: “Keynes intelectualmente era un genio, pero era un genio del mal. Creó una obra monstruosa”. Para el Presidente, el impacto de ese trabajo fue negativo: “Es un libro que hizo muchísimo daño. Intentó generar un remedio para una situación particular y el remedio fue peor que la enfermedad”.

Milei centró sus cuestionamientos en los fundamentos teóricos de la “Teoría General”. “Antes de Keynes, el análisis económico se movía en torno a esquemas de ahorro e inversión donde la tasa de interés es un precio relativo entre bienes presentes y futuros. La tasa de interés existe porque existe el tiempo, no porque existe el dinero”, explicó.

Desde esa base, sostuvo que el economista británico “rompe todo” al cambiar el eje del análisis: “En lugar de que la tasa de interés determine el equilibrio entre ahorro e inversión, pasa a determinar el ingreso”. También apuntó contra la función de consumo: “Keynes dice que el consumo es una fracción del ingreso… eso, desde el punto de vista analítico, es una aberración”.

El Presidente también cuestionó el concepto de multiplicador: “A partir de esa idea se deriva una monstruosidad que se llama multiplicador. Es magia. Si duplicás la inversión, el producto se multiplica. ¡Es magia!”.

En desarrollo...