POLITICA
¿Principio de acuerdo?

El "consejo" de Pichetto a Bregman: "Si deja el trokismo, la Casa Rosada estaría al alcance de su mano"

Según testigos, Pichetto, con su habitual tono pausado y quirúrgico, le soltó a la diputada esta frase que resonó como una profecía o una provocación.

Miguel Angel Pichetto Myriam Bregman
Miguel Angel Pichetto y Myriam Bregman | CEDOC

En los pasillos del Congreso, donde las leyes se negocian y las alianzas se tejen en las sombras, un breve encuentro de ascensor entre dos figuras antagónicas encendió al menos curiosidad. Miguel Ángel Pichetto, el eterno armador y símbolo del pragmatismo peronista, se cruzó con Myriam Bregman, la referente del PTS que sostiene la bandera de la intransigencia trotskista.

Según testigos, Pichetto, con su habitual tono pausado y quirúrgico, le soltó una frase que resonó como una profecía o una provocación: si deja el “trotskismo” y gira hacia una “social democracia”, la Casa Rosada estaría al alcance de su mano. La respuesta de "La Rusa" fue apenas una sonrisa, un gesto enigmático que algunos interpretan como cortesía y otros como el desprecio ideológico de quien no está dispuesta a "transar" con el sistema que critica.

El fenómeno Bregman: tercera en las encuestas y primera en imagen

La recomendación de Pichetto no es caprichosa. Los últimos sondeos de opinión pública, reflejados en un reciente informe de La Nación, muestran que Myriam Bregman atraviesa su mejor momento estadístico. En un escenario polarizado, la diputada del Frente de Izquierda-Unidad (FIT-U) ya se ubica como la tercera fuerza en intención de voto, solo por detrás de las opciones de Javier Milei y el peronismo de Axel Kicillof.

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Los números son elocuentes: consultoras como Tendencias (11,4%), Hugo Haime (13,8%) y Opina Argentina (9%) la posicionan con un techo electoral que la izquierda argentina no veía hace décadas. Más impactante aún es su imagen positiva, que llega al 44%, empatando con Kicillof y superando a la mayoría de los dirigentes de la oposición tradicional.

Sin embargo, este crecimiento viene acompañado de una paradoja: mientras Bregman sube, el FIT-U muestra grietas. Su partido, el PTS, decidió realizar un acto propio este 1º de Mayo en Ferro, despegándose de sus socios (PO, IS y MST), quienes le recriminan una "política divisionista" en un momento clave de ajuste económico.

Pichetto: el tejedor de la unidad peronista

Mientras le sugiere rumbos a la izquierda, Pichetto no descuida su propio tablero. El diputado ha vuelto a demostrar que para él la política es el arte de lo posible y, sobre todo, de la desmemoria selectiva. Recientemente, protagonizó un encuentro de alto impacto al visitar a Cristina Kirchner en sus oficinas de la calle San José.

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Bajo la premisa de "no hablar del pasado", Pichetto y la expresidenta dialogaron sobre la unidad del peronismo. El exsenador, que supo ser vice de Mauricio Macri, ahora busca amalgamar al peronismo del interior con el kirchnerismo bonaerense, en un movimiento que muchos ven como una desautorización a la conducción de Kicillof. Para Pichetto, el objetivo es claro: un frente nacional que proteja la industria y a los empresarios argentinos frente al avance libertario.

La respuesta de Bregman: "Ni gatita, ni sumisa"

Pese al consejo de Pichetto y a su crecimiento en las encuestas de "clase media", Bregman no parece dispuesta a suavizar su discurso. En declaraciones recientes a La Izquierda Diario, la diputada fue tajante al cuestionar el armado político que integra el propio Pichetto junto a figuras como Massot: “¿Ese frente que arman va a derogar la reforma laboral que pidió Rocca?”, disparó sin filtros.

El encuentro en el ascensor deja una pregunta flotando en el aire del Palacio Legislativo: ¿Es Bregman una potencial líder atrapada en una estructura ideológica rígida, o es precisamente esa rigidez la que la ha llevado a ser la única figura con imagen positiva que no se ha "quemado" en la rosca del poder?

fl/ff