Las relajadas condiciones de detención del represor Héctor Febres fueron el detonante de la decisión de relevar al jefe de la Prefectura, Carlos Fernández, resolución tomada ayer por la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.
Según fuentes judiciales, Febres, que apareció muerto en su celda hace una semana, envenenado con cianuro, tenía un televisor con DVD, una computadora y un teléfono celular, elementos que no eran controlados por sus custodios. Y una alta fuente del Gobierno, incluso mencionó que había "un chofer" a disposición del represor asesinado.
El gobierno nacional desplazó al jefe de la Prefectura, Carlos Fernández, quien "desde el sábado no está en su cargo", confirmó esta mañana una fuente de la fuerza.
El informante consultado señaló que "no se saben las causas" de la remoción de Fernández, y destacó que "hasta hoy no fue designado nadie en su lugar". La fuerza se encontraba esta mañana a cargo del segundo de Fernández, el subprefecfto nacional Ricardo Rodríguez.
Febres se encontraba alojado en una celda de la Delegación Delta de Prefectura, y estaba acusado de cometer torturas dentro de la Escuela de Mecánica de la Armada. La investigación judicial por su muerte reveló que el represor gozaba de un régimen de detención muy distendido.
Una fuente de los tribunales federales de San Isidro no dejó dudas acerca de las condiciones de detención de Febres. "Parecía un hotel cinco estrellas", dijo, según informa hoy el diario Clarín.
El relevo del titular de Prefectura fue decidido por la Presidenta independientemente de lo que determine la investigación por el asesinato o suicidio de Febres.
La viuda y los hijos del represor terminaron de declarar ayer ante la jueza Sandra Arroyo Salgado y negaron haber estado con él a la hora de la cena. Su abogado, Martín Orozco, dijo que Febres cenó por última vez con "un amigo", “un camarada”.