El fantasma de una jornada sin trenes se disipó, al menos por ahora. El Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Trabajo, dictó este miércoles la conciliación obligatoria en el conflicto que mantiene el gremio de La Fraternidad con las empresas ferroviarias. Con esta medida, el paro de 24 horas que debía comenzar a las 00:00 de este jueves 5 quedó suspendido, obligando a las partes a sentarse nuevamente a negociar mientras los servicios operan con normalidad.
La resolución, que se apoya en la Ley Nº 14.786, establece un párate de 15 días hábiles (que podrían prorrogarse por otros 5) en los que tanto el sindicato como las empresas deben retrotraer la situación al estado previo al conflicto. El objetivo del Ministerio de Capital Humano es garantizar el derecho de los ciudadanos a movilizarse sin "desatender los mecanismos de negociación colectiva", aunque el clima entre los maquinistas y los funcionarios de Transporte está lejos de ser ideal.

Desde el gremio, su secretario general Omar Maturano ya confirmó que acatarán la medida, cumpliendo con lo que había anticipado horas antes. Sin embargo, el líder sindical no ocultó su malestar con las propuestas oficiales: "Nos ofrecieron lo mismo: apenas variaron centésimas para el próximo trimestre", disparó en diálogo con Radio Mitre. Según los cálculos de La Fraternidad, desde que asumió la gestión actual, los trabajadores arrastran una pérdida del 56% frente a la inflación, a lo que suman 18% del año anterior.
La brecha salarial parece ser el principal obstáculo para un acuerdo definitivo. Mientras el Gobierno intentó seducir al gremio con subas escalonadas de poco más del 1% mensual para el inicio de 2026, Maturano exige un incremento inmediato del 18% más la inflación del mes. El contraste es claro: un maquinista con una década de antigüedad cobra hoy cerca de $1.500.000, pero el sindicato planta bandera en un piso de $2.200.000 para considerar que el sueldo es digno de la tarea.
Por el lado oficial, el secretario de Trabajo Julio Cordero intentó bajarle el tono a la confrontación al afirmar que la sociedad ya no acepta que las negociaciones comiencen con una medida de fuerza. La apuesta del Ejecutivo es que la "autocomposición de las partes" logre destrabar el nudo salarial antes de que venza el plazo legal de la conciliación. Si en 15 días no hay paz, el gremio quedará nuevamente habilitado para retomar su plan de lucha.
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El atraso salarial bajo la lupa del gremio
La Fraternidad sostiene que el poder adquisitivo de los ferroviarios se viene desplomando desde 2023, con una pérdida acumulada que ronda el 40%. La última propuesta del Gobierno, que apenas mejoró décimas los porcentajes de enero, febrero y marzo, fue calificada por Maturano como una forma de "pisar las paritarias". El gremio advierte que, de no haber una oferta que contemple la inflación real de este verano, el conflicto volverá a estallar apenas expire la tregua.
La medida dispuesta por la Secretaría de Trabajo obliga a las empresas Operadora Ferroviaria S.A., Belgrano Cargas, Metrovías y Ferrovías a no tomar represalias y al sindicato a levantar cualquier acción directa. Es un mecanismo de "enfriamiento" que busca evitar el caos en el transporte público. Durante estas dos semanas, el Estado supervisará las reuniones para forzar un acercamiento, bajo el apercibimiento de fuertes multas o sanciones legales si alguna de las partes rompe el pacto de no agresión.
Previo al dictado de la medida, desde Transporte se habían mostrado reacios a intervenir, asegurando que esperaban un "diálogo razonable" sin necesidad de conflictos legales. Sin embargo, ante la ratificación del paro por parte de los ferroviarios el martes al mediodía, el Ministerio de Capital Humano tuvo que emitir el comunicado para resguardar la movilidad de millones de usuarios. Para el Gobierno, la clave es no ceder ante porcentajes que pongan en riesgo el equilibrio fiscal, aunque eso signifique estirar la negociación al límite.
TC cp