Desde hoy sábado 10 de enero y durante casi siete semanas consecutivas, la línea Mitre funcionará bajo un esquema excepcional de servicios reducidos y cortes totales.
En concreto, el ramal Tigre quedará completamente interrumpido, sin que circulen las formaciones.
Mientras que en los ramales que van a José León Suárez y a Bartolomé Mitre los trenes circularán de manera limitada, únicamente entre sus cabeceras y la estación Belgrano R, sin llegar a la terminal de Retiro.
Esto lo confirmó Trenes Argentinos, que encuadró la medida dentro de la Emergencia Ferroviaria declarada a nivel nacional.
Según las autoridades, el recorte del servicio responde a la necesidad de avanzar con obras de infraestructura de gran escala, cuya ejecución resulta incompatible con el tránsito habitual de formaciones.
La decisión de concentrar los trabajos durante los meses de enero y febrero no es arbitraria: en plena temporada estival, la demanda diaria de pasajeros cae de un promedio de 33 mil usuarios a poco más de 25 mil, lo que permite minimizar el impacto sobre el público.
Obra veloz. Según explicaron fuentes del sector, este esquema posibilita acelerar los plazos de obra hasta tres veces en comparación con intervenciones nocturnas o de fines de semana, que suelen extenderse durante meses y generar una sucesión de demoras parciales. La estrategia apunta, así, a concentrar las molestias en un período acotado para evitar afectaciones prolongadas del servicio.
El plan contempla la renovación integral de 7,7 kilómetros de vías en sectores considerados críticos, donde no se registraban trabajos de fondo desde hace más de cuatro décadas.
Las tareas se focalizarán en el tramo comprendido entre los pasos a nivel Crisólogo Larralde y Laprida, el cuadro de estación Vicente López y los puentes de las avenidas Figueroa Alcorta y Dorrego, además del segmento entre los pasos bajo nivel Martín Rodríguez y Chacabuco.
Estas obras se inscriben en un proyecto mayor iniciado hace diez meses, que ya permitió renovar 20 kilómetros de traza. El objetivo final es completar el recambio de 40 kilómetros de vías y 47 kilómetros de tercer riel, junto con la adecuación de 65 puentes y alcantarillas.
El deterioro de rieles y durmientes, con su vida útil ampliamente vencida, convirtió estas intervenciones en una prioridad en términos de seguridad operacional.
En paralelo, se avanzará con la etapa final de modernización del sistema de señales en el ingreso a la terminal de Retiro. Se trata de un hito histórico para la línea, ya que se reemplazará equipamiento con más de un siglo de antigüedad por un sistema automatizado de última generación. Durante las primeras tres semanas, se retirarán las instalaciones obsoletas para dar lugar a 28 nuevas señales, balizas ATS y 16 máquinas de cambio.
El recambio exige la desconexión total del sistema vigente, lo que hace imposible el ingreso de trenes a Retiro durante el período de obra y las pruebas posteriores. Una vez concluidos los trabajos, previstos para el 28 de febrero, el nuevo señalamiento promete una operación más confiable, con menor incidencia de fallas técnicas y una mejora sustancial en la regularidad de los servicios.