miércoles 30 de noviembre de 2022
POLITICA El perfil escritor

Hernán Zin habla de sus trabajos y sus denuncias

Denuncia a pederastas en Camboya, formas para cambiar el mundo, voluntarios en Calcuta y el bombardeo israelí a Gaza en 2006, son algunos de sus escritos. Sus pesadillas tras las investigaciones.

17-03-2009 16:27

En 1998 Hernán Zin, junto al músico Nacho Cano, realizó el documental "Calcuta, vida en la estación de la muerte" que tuvo mucho éxito en Europa. Sin embargo el mayor reconocimiento llegaría con una seguidilla de libros en los que el periodista plasmó su talento.

Primero fue "Un voluntario en Calcuta" (2002), luego "Helados y patatas fritas" (2003), en 2005 "La Libertad del compromiso" y en 2007 "Llueve sobre Gaza. En cada uno de ellos, Hernán sintió un cambio a su alrededor.

"Un voluntario en Calcuta", ¿qué te modificó particularmente?

Ese libro fueron los 3 años allá. Contar lo que vi en la pobreza. Son sensaciones, descripciones de la pobreza. Como viven. Pero lo hago sin ningún paradigma. No digo que los pobres son santos ni que no lo son. He visto a un hombre romperle la cabeza a otra luchando por un pedazo de vereda con un cascote. Y he visto madres que no tienen nada y que luchan por sus hijos de una manera admirable.

No santificas de entrada.

Claro, no entro en un cliché. Muestro la realidad como es. Creo que es lo que la gente siempre merece. Que contemos las cosas como son. Con la idea de ser portavoz. En ese sentido la gente siempre te recibe. En el fondo todos somos los mismos, solo que nosotros tuvimos la suerte de estar aquí y ellos allá.

En tu segundo libro, "Helados y patatas fritas", denuncias pederastas en Camboya, ¿cómo fue esa experiencia?

Yo fui a Camboya por diez días. Estaba con mi ex pareja y de pronto veo un niño en la calle y un pederasta, un belga. Era evidente que era un pederasta. Lo agarró, lo llevó a un hotel. Yo tenía mi cámara liviana y lo empecé a seguir a él y a otros más todos los días por 3 meses. Vos vas en la calle y decís "¿Ese tipo que está haciendo? ¿El hijo de puta, nadie lo ve?". Para mi fue una gran satisfacción el resultado: 6 años más tarde sabemos que hay muchos pederastas denunciados y otros en prisión.

¿Era algo que sabías o te sorprendió?

No sabía que era tan evidente. Sabía del turismo sexual, pero no así. En un parque, sentado en una mesa con un niño un viejo gordo con un chiquito de Camboya comprándole un helado y patatas fritas. Ahí empezó la investigación.

¿Recibiste muchas presiones?

Siempre más apoyo que presiones. Pero las críticas duelen bastante. Los pederastas van migrando de país en país. Ahora estarán en otro. Buscan lugares donde la policía no esté al tanto o no haya voluntad política. Creo que "Helados y patatas fritas" fue muy triste. Tuve pesadillas con los pederastas que entrevisté.

¿Cómo fue eso?

Cuando escribía el libro tuve muchas pesadillas. Y yo pensaba "si solo con entrevistarlos yo tuve esas pesadillas y me generó tanto impacto siendo un adulto, como quedarán los niños que lo violan y le destruyen la vida". Por eso mi siguiente libro quiso ser mas optimista.

¿"La Libertad del Compromiso"?

Exactamente. En ese libro me basé en historias de gente que deja todo para cambiar el mundo. Quise contar como lo hicieron, que hicieron. Porque mucha gente me pregunta como hacer para cambiar su vida, empezar ese tipo de tareas. Ese libro te da un montón de claves. Generó cambios, transformaciones en personas que lo leyeron. Eso me gustó, me hace sentir orgulloso.

El último libro tuyo "Llueve sobre Gaza", ¿cómo lo viviste?

La experiencia de Gaza fue perturbadora por muchas razones. De las experiencias que viví en conflicto fue la más desgarradora.

Estuviste durante todo el conflicto.

Sí, como está pasando ahora fueron 2 meses. Aparte fui el único en el lugar, por eso escribí el libro. Porque al mismo tiempo estuvo la guerra del Líbano entonces todos mis compañeros fueron allá y eso pasó desapercibido. Todavía hoy me siento satisfecho de haberme quedado en Gaza. En ese tiempo pasó algo muy parecido que lo que pasa ahora y nadie lo contó. A mi me frustraba estar en el terreno y no ver en las noticias que Israel atacaba. Se murieron 500 personas. Ahora murieron 1000 y por suerte se cubrió.

¿Cómo fueron esos dos meses? ¿Te planteas cosas?

Yo no tenía demasiados preconceptos del lugar. Fui de casualidad porque en realidad iba a ir a Somalía, estaba en Sudán. Pasé por Cisjordania, en el medio empezó todo esto y me metí en Gaza. Yo no tenía demasiadas ideas y me fui espantado, horrorizado de la política de Israel.

(*) Redactor de Perfil.com

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