El tablero político de La Libertad Avanza vuelve a encenderse después de la tormenta. Karina Milei decidió reactivar la mesa chica del oficialismo y convocó a una cumbre clave para el próximo martes. Será un encuentro bisagra: marcará la primera reunión formal tras la ruidosa renuncia de Manuel Adorni y servirá como el debut de Diego Santilli al mando de la Jefatura de Gabinete.
La cita todavía no tiene un horario definido por un detalle que excede a la política: la agenda se adaptará al partido que disputará la Selección Argentina esa misma jornada. Según fuentes oficiales, el objetivo central del cónclave será empezar a trazar la hoja de ruta legislativa que el gobierno de Javier Milei pretende empujar en el Congreso durante el último tramo del año.

El control político libertario llevaba tres semanas de parálisis total. Los encuentros se interrumpieron abruptamente después del 11 de junio, justo en los días donde estalló el escándalo patrimonial de Adorni. El ex funcionario quedó acorralado tras confesar públicamente que ahorró 500 mil dólares "en negro" gracias a una inversión en bitcoins, lo que lo dejó sin margen de defensa, con el ánimo por el piso y lo empujó hacia la salida.
Esa justificación desató una fuerte interna en la cúpula. Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista, cruzó a Adorni y tildó de "débil" su explicación sobre cómo logró incrementar su patrimonio en tan poco tiempo. La tensión entre ambos fue indisimulable, más allá de que el Gobierno intentó calmar las aguas filtrando una foto de los dos compartiendo una torta por el cumpleaños de la ex ministra de Seguridad.
Ahora, con Adorni fuera del mapa, todas las miradas apuntan al nuevo coordinador del equipo de ministros. Santilli ya era una figura fija en estas reuniones cuando ocupaba la cartera de Interior, pero el martes se sentará en la cabecera con un peso político completamente distinto y con el control total de la gestión administrativa.
El DNU que concentró el poder y eliminó el Ministerio del Interior
El desembarco de Santilli en la Jefatura de Gabinete vino acompañado de una reestructuración feroz del Estado. A través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 571/2026, el presidente oficializó la eliminación definitiva del Ministerio del Interior y redujo el organigrama nacional a solo ocho carteras. De esta forma, el nuevo ministro coordinador absorbió de lleno el vínculo directo con los gobernadores y la Ciudad de Buenos Aires.
Además de manejar el régimen electoral, los partidos políticos, las áreas de frontera y el Renaper, la estructura de Santilli pasó a controlar dependencias clave como Turismo, Ambiente, Deporte, Ciencia y Tecnología, y la relación con las comunidades indígenas. En los fundamentos de la medida, el Ejecutivo justificó esta mega concentración de poder argumentando que era impostergable para agilizar la toma de decisiones.
Para poder administrar semejante estructura, el Gobierno creó dos nuevos cargos jerárquicos con rango de secretaría que funcionarán como el brazo ejecutor del flamante jefe de Gabinete. A través de decretos complementarios, designaron a Guillermo Devitt como Vicejefe de Gabinete (quien ya se desempeñaba en Asuntos Estratégicos) y a Gustavo Coria como Vicejefe de Gabinete del Interior, tras su paso por el ministerio que acaba de ser suprimido.
TC/MSS