La Casa Rosada y el Gobierno de Javier Milei atraviesan cambios en el área de comunicación. Se trata de cambios forzados en medio del vendaval que desató (y que continúa desatando) los escándalos que salpican al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Es por eso que la secretaria General, Karina Milei, y el propio Adorni analizan como principal alternativa por estas horas la de activar un área de prensa para la Jefatura de Gabinete. De hecho, un dato pasó casi desapercibido. La última reunión de Karina y Adorni con senadores de LLA, fue comunicada oficialmente desde las cuentas de Jefatura de Gabinete (@Jefatura_Ar) y no desde la personal del ministro coordinador.
En la práctica, quien venía oficiando de comunicador de las tareas del ministro coordinador era Javier Lanari, ex secretario de Medios, por eso no había realmente un sector de prensa en la Jefatura de Gabinete.
Ahora está en debate y se especula con utilizar una parte de la estructura de prensa de JGM para el propio Adorni y otra para la flamante vocería de Adrián Ravier, la cual no tiene estructura hasta el momento.
De esa manera, la nueva vocería dependerá, según el organigrama, del debilitado y golpeado jefe de Gabinete, pero a través de ella el karinismo se asegura cierto grado de control sobre las actividades de Ravier.
Este viernes, Ravier tendrá su presentación ante la prensa acreditada y ya anunció que el próximo martes brindará su primera conferencia de prensa abierta a preguntas.
Hay dos elementos como telón de fondo. Por un lado, un jefe de Gabinete que ya no puede comunicar los logros del Gobierno y por lo tanto obliga a los Milei a repensar el área; por otro, una feroz interna protagonizada por el ala karinista y el ala que responde a Santiago Caputo, que inevitablemente se trasladó al reformateo del organigrama de comunicación.
La Vocería, además, tendrá rango de Secretaría de Estado, o al menos eso es lo que se espera. Con ese detalle administrativo, Ravier podrá participar de reuniones con el Presidente. En la práctica, también tendrá línea directa con el jefe de Estado, quien este martes en la Fundación Faro lo ponderó positivamente.
Si bien la Casa Rosada atraviesa movimientos y fuertes turbulencias, lo que no permanece inalterable es la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo. Ambos equipos se atribuyeron tanto la llegada de Ravier como la del nuevo secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández, quien reemplazará a Lanari y llegará con una serie de desafíos.
Entre otros, el de eliminar las restricciones a la prensa acreditada en la Casa Rosada, la que desde hace meses se encuentra limitada al espacio de la sala de prensa.
Las restricciones a la prensa acreditada son uno de los puntos que ejercieron mayor desgaste sobre la figura de Lanari, quien nunca logró revertir la decisión de los hermanos Milei. El propio Lanari se autodefine como “periodista” y convivió de manera incómoda con la decisión presidencial, aunque su salida fue consensuada.
A Ravier se le atribuye provenir del ala caputista, por trabajar en la Fundación Faro. Sin embargo, otras voces señalan que se trató de una decisión de Eduardo “Lule” Menem con el objetivo de competir políticamente en La Pampa.
En el caso de Fernández, se señala que fue Adorni quien lo propuso, y Karina, lo aceptó. Pero al mismo tiempo habría sido su vínculo con el caputista Guillermo Garat, director de YPF, el que facilitó su desembarco.
Lo que sí quedó claro fue el mensaje que Karina Milei envió este martes desde la Fundación Faro. Mientras el Presidente y Ravier disertaban en el escenario, se vio a Fernández sentado en primera fila junto a la hermana presidencial.
Karina, además, como secretaria general, los ubicó en oficinas alejadas del Salón Martín Fierro, donde Santiago Caputo desarrolla sus funciones junto a su tropa digital en el primer piso de la Casa Rosada.
En su disertación en la Fundación Faro, Milei sostuvo que la tarea del nuevo vocero será “fundamental para la batalla cultural”.
Ravier ocupará el despacho que era de Adorni en la planta baja de la Casa Rosada, en Balcarce 24.
En tanto, Fernández ocupará el despacho que era de Lanari en el primer piso de Balcarce 24. Hasta el pasado martes todavía no había podido utilizarlo, dado que Lanari aún no había retirado sus pertenencias.
Inicialmente se pensó que el reparto de oficinas sería exactamente a la inversa. Pero este miércoles se tomó otra decisión.
Según trascendió, Ravier se encargará de brindar la información oficial, mientras que Fernández quedará a cargo de la relación cotidiana con la prensa acreditada, que busca recuperar un espacio activo dentro de la Casa Rosada.
Fernández, cuya Secretaría también depende de la Jefatura de Gabinete, tendrá que definir además una importante estructura para su organigrama.
Por ejemplo, la continuidad de tres subsecretarías. “Todo el equipo tiene la renuncia a disposición”, explicaron en el Gobierno. Y añadieron que será Fernández el encargado de definir su equipo de trabajo.
Se trata de la Subsecretaría de Medios Públicos, liderada por Gabriela Fernández; la Subsecretaría de Comunicación y Actos de Gobierno, encabezada por Agustina Vilanova; y la vacante Subsecretaría de Prensa.
Fernández también deberá decidir quién quedará al frente de RTA, cuya intervención está hoy a cargo de Carlos Curci, histórico vocero de la Sociedad Rural. Por lo pronto, cuesta imaginar cambios inmediatos en esa área en medio del evento deportivo más importante a nivel global: el Mundial 2026. Fernández aún no ha tenido tiempo de conversar y reordenar su equipo de trabajo.
También dependerá de Fernández la Dirección Nacional de Comunicación Digital de la Presidencia de la Nación, dirigida por Juan Pablo Carreira, el ultra caputista conocido en redes sociales como “Juan Doe”, quien a su vez está al frente de la desinflada Oficina de Respuesta Oficial, una pieza que dentro de la interna libertaria no corre riesgo.