El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, cuestionó este viernes la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y aseguró que, de tratarse de un dirigente peronista, “estaría preso”, en declaraciones realizadas en respuesta a una consulta de la prensa sobre las investigaciones en torno al patrimonio del funcionario nacional. Analizó diferencias en el tratamiento político y judicial de casos similares y apuntó contra lo que consideró una doble vara.
"Si Adorni fuera peronista estaría preso", disparó Kicillof, estableciendo una comparación directa con la situación procesal de la ex presidenta Cristina Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria tras la condena en la causa Vialidad.
Además de la denuncia política, el gobernador optó por un tono irónico al referirse a la explicación brindada por Adorni, quien justificó un incremento de su patrimonio alegando poseer cerca de 500.000 dólares en bitcoins almacenados en una billetera fría (un dispositivo físico similar a un pendrive) y fuera del sistema bancario tradicional.
Con tono risueño, bromeó: "Yo estoy buscando un pendrive para los recursos de la provincia", una frase que resume el escepticismo que predomina en gran parte del arco opositor frente a la explicación técnica del funcionario nacional.
El mandatario provincial también ironizó sobre las explicaciones brindadas por Adorni respecto del origen de su fortuna en criptomonedas: “Yo estoy buscando un pendrive para los recursos de la provincia”, dijo en tono risueño, aunque aclarando que lo hacía “con respeto”, tal como le habían solicitado.
Su referencia al “pendrive” remite a la explicación que el jefe de Gabinete dio en su momento, cuando sostuvo que parte de su patrimonio —equivalente a unos 500.000 dólares en Bitcoin— estaría almacenado en una billetera fría, es decir, un dispositivo físico fuera del sistema financiero tradicional.
La Justicia bajo la lupa
En las últimas horas, se ha solicitado formalmente a la Unidad de Información Financiera (UIF) que inicie una investigación exhaustiva contra el Jefe de Gabinete bajo la sospecha de presunto lavado de dinero.
Aquel pedido busca determinar la trazabilidad de los fondos y la veracidad de la rectificación tardía presentada por el funcionario, quien atraviesa su momento de mayor debilidad política desde que asumió el cargo, no solo por la presión de la oposición, sino también por el creciente malestar de aliados internos del oficialismo que ya reclaman su salida.

El relato de Adorni es literatura. No merece una línea más
MV