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Compromiso

La increíble historia de la cantante y la comunidad toba

La música y los mensajes místicos se entrecruzaron para transformar en hechos las buenas intenciones.

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La historia tiene ribetes mágicos. O místicos, para ser más precisos. Internados en El Impenetrable, sacerdotes y caciques de la comunidad toba de Villa Río Vermejo pedían a sus dioses que intercedieran para impedir el hambre aniquilara a la comunidad.

De repente, cuando estaban en plena ceremonia de purificación el silencio se vio quebrantado. Desde los parlantes de un auto que pasaba por el lugar se escucharon los acordes de una canción. " Y te amaré, y te amaré ", cantaba Patricia Sosa con su característica voz grave.

A los presentes les llamó la atención la canción y, seguros de que en la letra de su estribillo había un mensaje inequívoco, preguntaron en el pueblo a quién pertenecía.

Meses más tarde, cuando la cantante estaba a punto de ofrecer un recital en la Ciudad de Córdoba, la cacique Paxi le dejó una carta en el teatro. Allí le contaba que habían conseguido donaciones en la Ciudad, pero que no tenían dinero para pagar el flete. La cantante podía habérselos dado, pero prefirió crear conciencia y contó la situación en su sitio oficial. En menos de un día había recaudado 3500 pesos.

A los dos días se encontró con la cacique y se empapó sobre la problemática de la comunidad: hambre, desnutrición, pobreza extrema y enfermedades. A partir de ese momento, Sosa se comprometió con la causa. No sólo dio a conocer la problemática en distintos medios sino que se internó junto a un grupo de voluntarios en El Impenetrable para convivir con la comunidad y acercarles donaciones y, sobre todo, su afecto