Cuando se escatimó la lectura nacional del resultado del 28J, comenzaron los errores polítcos opositores que los llevaron a esta situación de debilidad creciente y, contrario sensu, fortalecimiento relativo del oficialismo.
Haber desconocido que en la peor elección de su ciclo el oficialismo retenía un 35% de los votos, cuando el sistema electoral argentino requiere apenas 40% ( 38% sin ausentes, nulos e impugnados en el cálculo) para acceder a disputar con chances la primera vuelta electoral, fue un enorme error conceptual y político inducido por la disputa mediática contra el gobierno.
De esta circunstancia derivaron las insólitas actitudes de sobreoferta de gestión cuasi ejecutiva de la oposición parlamentaria, que, más allá de la incapacidad inocultable de alguno de sus miembros , estructuralmente terminaron diseñando el escenario de actual defraudación que existe en la ciudadanía que oposita al gobierno y que comienza a pensar ¿qué tipo de alternativa realmente existente apareció tras el 28J?
La desilución que sobrevino a la sobreoferta del 28J y que el debate Boudou-Morales de ayer en el Congreso reforzó como nunca antes, fue muy bien explicitada por el politólogo Julio Burdman. En lo escencial, decía: a principios de 2010, vimos a una oposición que, más allá de sus razones, quiso modificar la política fiscal del gobierno kirchnerista y cambiar a la Presidente del Banco Central.
Probablemente como consecuencia de su fragmentación y falta de coordinación, está saltando al barro antes de tiempo. Está, ante los ojos de la población, asumiendo responsabilidades -y culpas potenciales- sin estar aun en condiciones de lograr resultados, ni de presentar metas gubernamentales. Es el peor de los mundos.
En mi opinión, la tarea de poner límites al Ejecutivo es fundamental para la oposición parlamentaria, pero sus aspiraciones deben ser más modestas. Lo retórico y lo simbólico aquí son más importantes que lo fáctico, porque Argentina no es un país parlamentarista. Si los opositores se entusiasman más de la cuenta con el nuevo poder que les brinda su mayoría artificial, se exponen a la erosión prematura de su capital político.
(*) Director de Consultora Equis. Especial para Perfil.com