De buenos contactos y oportunidades se basan los buenos negocios. Esa filosofía, más un aceitado mecanismo de conexiones, les sirvió a los ignotos hermanos Monzoncillo para convertirse en exitosos empresarios de contenidos audiovisuales. El negocio de la televisación del fútbol y el Gobierno les abrió un nuevo camino: la distribución y conexión al satélite de las imágenes de los partidos de fútbol del torneo de AFA.
Pablo y Daniel Monzoncillo son los dueños de La Corte, una productora con llegada directa a los despachos de Casa Rosada. En Balcarce 50, La Corte es sinónimo de Miguel Núñez, el reciente desplazado vocero presidencial. Pero en los papeles, nada remite a Núñez, aunque la relación entre el ex vocero y los Monzoncillo les sirvió a los hermanos para desembarcar con un negocio ciento por ciento redituable: el seguimiento, filmación y subida de imágenes a satélite de toda la agenda presidencial en el país y en el exterior. Trabajo que La Corte realiza desde 2003.
Sin embargo, no es la primera vez que las cámaras de los hermanos se prenden para la política. También fueron contratados en la gestión de Eduardo Duhalde en la presidencia y en las gestiones de Aníbal Ibarra y Jorge Telerman al frente de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde la ruptura del contrato entre la AFA y el Grupo Clarín y la llegada del negocio del fútbol a Canal 7, todos los ojos apuntaron a la productora K, a donde la oportunidad no tardó en llegar. Desde la segunda fecha del Torneo Apertura, las imágenes que salen de los 10 estadios confluyen en los estudios centrales de La Corte y desde ahí son subidas al satélite para la distribución a los distintos canales de aire. Para poder decir que sí al negocio, los Monzoncillo tuvieron que invertir en equipamiento y reacondicionar el sistema técnico.