—¿Qué papel juegan los árbitros en el fútbol?
—Son la Justicia en el fútbol. El árbitro es el que imparte justicia en un partido de fútbol y eso es clave, decisivo.
—¿Y cómo se los presiona?
—No se los presiona, se los condiciona, digitándolos. Grondona levanta el teléfono y le dice a Jorge Romo (presidente del Colegio de Arbitros) cuál va a cada partido, o Romo lo llama a Grondona para que le dé el okey con un árbitro que designó. De las dos maneras es lo mismo: Grondona elige a los árbitros.
—¿Por qué elige a uno y no a otro?
—Primero, por su vínculo con los dirigentes. Todos los dirigentes van y le dicen a Grondona qué árbitro quieren y qué árbitro no quieren. El hace una especie de zaranda y cae lo que le parece que es lo más correcto para tenerlos a todos contentos, algo que es imposible, porque un árbitro que es digitado ya va condicionado.
—¿Por qué?
—Porque ellos saben que no se sortean, que los determina Romo, que llegó a la AFA junto con Grondona, y saben que Romo no mueve una mano sin levantar el teléfono y consultarlo a Grondona, como hacen todos en la AFA y como hace la mayoría en el fútbol argentino. Yo, cuando era presidente de Independiente, lo tenía que llamar a Grondona no menos de seis veces por día para decirle determinadas cuestiones que yo iba a hacer o no hacer. La dependencia del club en ese momento era tan grande con la AFA como es hoy la de todos los clubes, excepto, calculo, Boca. Ese es el poder que tiene Grondona, que se acrecentó cuando apareció la televisión, que era plata fácil que él les daba y les quitaba a los clubes como se le antojaba.
—¿Qué pasó cuando se intentó sortear a los árbitros?
—En ese momento él pierde el control, porque los árbitros sabían que tenían libertad, y a Grondona no le gusta la libertad. Empezando por sus orígenes: a él lo puso la Junta Militar. Grondona es el último tipo ejerciendo un cargo máximo que queda de la dictadura. Y, por lo que representa el fútbol en este país, Grondona es más importante que el Presidente de la Nación, y al tipo lo puso la Junta Militar. Por eso, él condiciona todo y lo somete a su arbitrariedad, a su decisión. Entonces, sortear un árbitro significa que (Sergio) Pezzotta, como en un Boca-River, tenga la libertad de dirigir como se le canten las pelotas, entonces puede expulsar a dos jugadores de Boca en la cancha de Boca. Por eso se volvieron a digitar.