El 9 de junio de 2000 el entonces secretario general de la CGT disidente, Hugo Moyano, encabezó una huelga nacional inédita contra el gobierno de Fernando de la Rúa para reclamar una reforma laboral. Recién después del segundo paro que golpeó fuertemente a la Alianza, el proyecto de ley llegó al Congreso y éste lo aprobó luego de polémicas sesiones en agosto de ese año.
La huelga nacional contra el gobierno de la UCR y el Frepaso fue la primera después de casi una década en la Argentina, ya que la Central de Trabajadores no se había levantado en protesta de esa manera en los diez años de les gestiones de Carlos Menem (1989-1999).
"Claro que se trata de un paro político, es una protesta pacífica que se propone hacer reflexionar al presidente de la nación para que rectifique sus políticas económicas y laborales", dijo Moyano en aquel entonces. Eran épocas de enfrenamiento con la facción de la CGT de Rodolfo Daer, quien aceptó dialogar con el gobierno aliancista.
En las huelgas, el porcentaje de absentismo empleados públicos, de chóferes de camiones y de transportes públicos y privados fue muy alto en todo el país.
Ya en pleno estallido social, en diciembre de 2001, la CGT de Daer, la CTA y la central obrera de Hugo Moyano realizaron respectivos paros nacionales. El más prolongado fue el de los sindicalistas de Moyano: duró casi una semana.