El Gobierno nacional, a través de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, decidió frenar la puesta en marcha de la Agencia Nacional de Migraciones, un proyecto que buscaba reorganizar y centralizar el control fronterizo y los trámites de radicación de extranjeros en el país. A esta altura, la decisión implica un retroceso en la reestructuración del área migratoria, que había sido presentada como parte de una estrategia para modernizar la gestión de la seguridad fronteriza y ordenar los flujos de ingreso y permanencia en el territorio argentino.
Según esta resolución, la Dirección Nacional de Migraciones continuará funcionando bajo su estructura actual, sin las modificaciones jerárquicas previstas en el nuevo esquema institucional. El organismo, dependiente del Ministerio del Interior de la Argentina, mantiene así su rol como autoridad responsable del control de ingresos y egresos del país, la emisión de residencias y la supervisión de los pasos fronterizos.
A partir de 2024, según datos oficiales, la dependencia gestionó millones de registros migratorios y más de 300.000 trámites de radicación, lo que la convierte en uno de los organismos administrativos con muchas operaciones.

El dictamen de suspender la nueva agencia también provocó cambios dentro del equipo que trabajaba en el rediseño del área: Diego Valenzuela, quien tenía un rol central en la planificación del organismo, dejará sus funciones dentro del Ejecutivo nacional. El dirigente, que se encontraba de licencia en la Legislatura bonaerense, regresará a su actividad parlamentaria y retomará su banca en el Senado de la Provincia de Buenos Aires.
Su freno se definió luego de varias reuniones internas en las que se evaluaron los costos operativos, la estructura administrativa y el impacto presupuestario que implicaba crear una nueva agencia estatal. Según fuentes oficiales, la prioridad actual del Gobierno pasó a ser la optimización de los recursos existentes dentro de la Dirección de Migraciones, en lugar de avanzar con nuevas estructuras.
Ahora, el retorno de Valenzuela a la actividad legislativa también modifica el equilibrio político en la cámara alta bonaerense. Su presencia resulta relevante para el armado opositor dentro del Senado provincial, donde las votaciones suelen definirse por márgenes estrechos. El dirigente había solicitado una licencia especial para colaborar en el diseño del área migratoria nacional, pero la suspensión del proyecto aceleró su regreso.

Desde el entorno del Ejecutivo confirmaron que, por el momento, no habrá reemplazo para las tareas que desempeñaba Valenzuela, ya que la creación de la Agencia Nacional de Migraciones dejó de ser una prioridad.
MV / EM