POLITICA

Pañuelos blancos golpeados y pañuelos del gobierno

Madres de Plaza de Mayo al poder y otras, a la calle. Galería de fotos

Carloto y Bonafini junto a CFK. Las mayores beneficiadas.
| Télam

Finalmente, el jueves 8 de mayo, la legislatura porteña aprobó el traspaso de la Ex Esma al gobierno nacional disolviendo el Instituto Espacio para la Memoria –IEM-. Ni el oficialismo de la ciudad como el kirchnerismo quisieron debatir el convenio. La titular del bloque del Frente para la Victoria, Gabriela Alegre, dio la orden al personal de seguridad de que no pudiesen entrar con banderas ni pancartas referentes de organismos de derechos humanos ni empleados del IEM.

La orden fue desobedecida y, entre empujones y gritos, Nora Cortiñas y Elia Espen, integrantes de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, pudieron presenciar la votación que terminó 41 votos a favor del traspaso contra 15 en contra. “Lo que nos hicieron fue una barbaridad y una falta de respeto total a los desaparecidos, a los familiares y a nosotras” explicó Espen a Perfil.com. “A una chica le torcieron la mano y a mí, el brazo para atrás” denunció la Madre de Plaza de Mayo.

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Los aliados del kirchnerismo, Gabriela Cerruti y Pablo Ferreyra, votaron en contra del proyecto pero no alcanzó. Esa misma tarde, mientras a Cortiñas le negaban el derecho a expresarse y a intervenir en un debate que no existió, Hebe de Bonafini le agradecía a la Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, desde la Plaza de Mayo, el nombramiento de Teresa Parodi como Ministra de Cultura. Casualmente, la cantautora dirige el Espacio Memoria de Nuestros Hijos, dependiente de la Fundación de Bonafini, en el predio de la Ex Esma. Esa tarde, mientras que Cortiñas le decía a los periodistas presentes en la legislatura porteña que “existió un pacto” entre el FPV y el PRO, Bonafini afirmaba que, lo de Parodi “fue una cosa inesperada, como un regalo, nos sigue regalando cosas a las Madres la Presidenta” (SIC).

Esta vez, Hebe de Bonafini tenía razón. Más allá de los 1260 millones de pesos que manejó junto con Sergio Schoklender en el proyecto Sueños Compartido, a otros tantos millones que recibió del Ministerio de Desarrollo Social de Alicia Kirchner, al millón recibido el último año en concepto de pauta publicitaria oficial, al intento de estatización de la Universidad Popular por parte del Ministerio de Justicia para salvar a la Fundación de una deuda que asciende a 200 millones de pesos, Bonafini también obtuvo otro regalito, directamente, de Presidencia de la Nación. El 11 de enero del 2013, en el boletín oficial se publicó el detalle de transferencias de las asignaciones de créditos del Programa 26 por parte de Jefatura de Gabinete de Ministros. La Fundación de Bonafini recibió $3.454.600 ese año.

En el 2012 había recibido sólo 3 millones y en el 2014, la suma ascendía a $3.972.790. No eran las principales beneficiarias: las Abuelas de Estela de Carlotto recibieron casi 22 millones de pesos en sólo tres años: $6.325.000 en el 2012, 7.273.750 durante el 2013 y $8.364.813 en el 2014. En el mismo período, a la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, integrada por Nora Cortiñas, independiente del gobierno y cuyas integrantes no aparecían en las giras presidenciales ni actos públicos, le giraban 333.270 pesos en el 2014 y 289.800 el año anterior. Las Madres que acompañan a Cortiñas recibieron, en promedio, el 4% de lo que obtuvieron las Abuelas de Carlotto. Según los lineamientos internos, el Programa 26 estaba destinado a “fortalecer a la democracia” y a las instituciones que fuesen sus defensoras. El funcionario que decide sobre el destino de esos fondos es Oscar Parrilli, Secretario General de la Presidenta, casualmente, invitado ilustre del festival musical que organizó Bonafini, en Plaza de Mayo, para celebrar 37 años de lucha de las Madres de Plaza de Mayo, el pasado 30 de mayo.

No hay datos oficiales de cuánto y quién financió ese acto en el que, los principales oradores fueron el diputado camporista Andrés “El cuervo” Larroque, el vicegobernador bonaerense, Gabriel Mariotto, el candidato a presidente oficialista y gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, la propia Bonafini y el director de Radio y Televisión Argentina, Tristán Bauer. Esa noche, como el juez de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni estaba de viaje en Brasil, el cineasta Bauer recibió el pañuelo blanco de parte de Bonafini.

A fines del 2013, Aníbal Fernández fue el hombre que recibió el símbolo pañuelo de parte de la Madre. Los festejos concluyeron con la presencia de Iván Noble. Antes habían tocado el grupo Guaruba, la Korda y la folclorista Alejandra Pastor. La mujer presentada por la agencia estatal, Telam, como la gran promesa del folclore que comenzó su carrera de la mano de Teresa Parodi, es la hija de Bonafini, la ex apoderada de la Fundación, durante su período más crítico en el que se despidieron al grueso de los trabajadores. 100 de ellos, desde jardineros, cocineros, personal de seguridad y obreros, aún esperan cobrar lo que la Fundación les adeuda. En la Fundación aún recuerdan el día en que Bonafini le ordenó a Pablo Schoklender que le comprase el departamento en La Plata a su hija a través de Meldorek, la constructora de su hermano Sergio y el contador Alejandro Gotkin.

Con la partida de fondos destinados a “fortalecer la democracia” se habrían pagado el armado del escenario, el sonido, la cartelería, la difusión y los cachets a los artistas. Tres días después, la hija de Bonafini también tocó en el marco de un ciclo de folclore organizado por la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires.

Su nombre fue “Los remachaos y clave cuatro”. Los fondos del evento los manejan funcionarios de confianza del vicegobernador, Gabriel Mariotto, otro de los oradores del acto del 30 de abril. En el festejo de las Madres de Plaza de Mayo, no todas fueron invitadas. Mucho menos, tuvieron voz. A esos otros pañuelos blancos, ninguneados por el kirchnerismo, los silenciaron y empujaron ayer por la tarde.

(*) Especial para Perfil.com.