El diplomático argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato a la Secretaría General de las Naciones Unidas, sostuvo en Davos una firme defensa del multilateralismo y del rol de los organismos internacionales. “Si la ONU no aparece, si no está presente, tenemos un problema. Y tenemos que intentar devolver a la ONU a ese lugar. Creo que puedo hacerlo”, afirmó.
La entrevista se realizó al margen del encuentro anual que reúne a líderes políticos, empresariales y referentes internacionales. En ese contexto, Grossi llamó a los líderes regionales a reforzar las entidades multilaterales como herramientas para “generar oportunidades” y contener la escalada de los conflictos globales.
Grossi planteó que la ONU “tiene la capacidad”, pero que en muchos escenarios actuales no la está ejerciendo plenamente. “No lo digo desde una visión teórica, sino desde mi propia experiencia”, explicó, al aludir al trabajo reciente del OIEA en contextos de alta tensión internacional. Según señaló, el organismo nuclear actuó “en nombre de la comunidad internacional de manera bastante efectiva”, aunque aclaró que aún hay procesos abiertos y escenarios complejos vinculados a conflictos como los de Rusia, Ucrania e Irán.
En ese marco, subrayó que existe un espacio concreto para que las plataformas internacionales desempeñen un rol útil. “No digo que deban o que necesariamente lo vayan a hacer, pero pueden hacerlo. Y nosotros lo hemos estado haciendo”, sostuvo, en referencia a la intervención técnica y diplomática del OIEA en zonas de riesgo.
El diplomático argentino recordó que las Naciones Unidas fueron creadas con un objetivo central: la preservación de la paz y la seguridad internacionales. “Vivimos tiempos en los que la fragmentación, el conflicto y la guerra están regresando. Tal vez sea el desafío de nuestra generación”, advirtió. Para Grossi, el problema no es estructural sino político: “Cuando uno mira los conflictos actuales en África, en Europa o en otros lugares del mundo, ve una cosa: la ONU no aparece. Y no tiene por qué ser así”.
La candidatura de Grossi se apoya en esa lectura crítica del presente. A sus 61 años, se define como un “multilateralista convencido” que dedicó su vida a la diplomacia y que busca “rescatar el papel de la ONU” en un escenario global atravesado por guerras, crisis humanitarias y tensiones geopolíticas crecientes.

En diciembre pasado, en una entrevista con CNN, el funcionario sostuvo que su experiencia al frente del OIEA lo llevó a convencerse de que puede hacer una contribución decisiva. “La institución madre está en una encrucijada. Hemos estado involucrados en crisis internacionales con impacto efectivo y eso me llevó a creer que este es el momento de dar un paso más”, afirmó entonces.
Grossi también advirtió que, si bien la ONU amplió su agenda hacia áreas clave como el desarrollo y la asistencia humanitaria, descuidó su premisa fundacional. “Todo eso es importante, pero la tarea central de evitar que la gente se enfrente, de prevenir y, si es posible, resolver guerras, ya no está presente”, señaló.
Ese mensaje tuvo su correlato regional en Panamá, donde el diplomático expuso ante líderes latinoamericanos durante el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, organizado por la CAF. Allí advirtió que la fragmentación y los conflictos globales exigen devolverle al multilateralismo una capacidad real de intervención política. En ese contexto, reiteró su diagnóstico crítico sobre el rol actual de la ONU y subrayó que cuenta con el respaldo formal del Gobierno argentino para competir por la Secretaría General del organismo.
gd