El miércoles el Senado, con mayoría oficialista, aprobará más de setenta decretos de necesidad y urgencia (DNU) firmados por el presidente Néstor Kirchner, determinación que la oposición criticó con fuerza ya que no revisten carácter de necesarios ni de urgentes, se aprobarán en paquete y saldrán como si fueran resoluciones cotidianas.
Este paquete de decretos serán los primeros que aprobará el parlamento luego de la ley que reglamenta su control, impulsada por Cristina Kirchner en julio pasado. Ya en aquel momento la oposición denunció que con esta norma el ejecutivo utilizaría estos decretos como herramienta usual con el fin de evadir el debate en el Congreso, según informó el diario La Nación.
Dentro del manojo de DNU, la gran mayoría se refieren a homologaciones salariales en la administración pública. Pero los más llamativos tienen que ver, por ejemplo, con la eliminación del tope salarial para los funcionarios jerárquicos del Poder Ejecutivo –lo que permitió elevar el sueldo presidencial a $9.500–, y a la creación de un régimen de compensaciones –subsidios- al transporte de pasajeros.
Además, entre los decretos firmados este año, se aprobará el aumento del 11% a jubilados y pensionados, la política ambiental como facultad del jefe de Gabinete, el aumento de los mínimos y máximos del subsidio por desempleo y la asistencia de empleo a los trabajadores de la carne.
Jorge Capitanich, senador por Chaco, aseguró a La Nación que “estos decretos no constituyen agravio alguno sino que, por el contrario, muchos de ellos –como las homologaciones salariales–, redundan en beneficios. Por eso consideramos que deben ser aprobados"
Sin embargo, y a pesar de no contar con mayoría, l a oposición, tanto la UCR como Pro y el justicialismo anticipó que juntarán sus fuerzas para rechazar los DNU. "El decreto de necesidad y urgencia no debe convertirse en una herramienta habitual, tal como proclama la senadora Cristina Fernández de Kirchner", enfatizó por su parte el senador radical de Mendoza Ernesto Sanz.