POLITICA

Un día clave en el Congreso

El kirchnerismo confirmaría hoy a Marcó del Pont en el Senado, pero puede perder la votación del impuesto al cheque. En Diputados la pelea es en torno al DNU de las reservas.

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Hoy promete ser "un gran día", obviamente a nivel político, en el Congreso de la Nación. Es que tanto en el Senado como en Diputados se anticipan sesiones candentes, con temas de enorme importancia y votaciones que serán cerradas y que pueden deparar sosrpresas, como el cambio de posición de la semana pasada de las senadores peronistas Latorre y Bongiorno que terminó "salvando" a Mercedes Marcó del Pont cuando su pliego de directora del BCRA parecía camino al rechazo.

Lo concreto es que hoy la Cámara Alta tendrá seguro quórum (la semana pasada la oposición lo impidió) ya que el cordobés Luis Juez ya anticipó que ocupará su banca "aunque pierda" la votación. Pero esa sonrisa oficialista, puede trocar en un enorme disgusto si la oposición consigue aprobar una nueva distribución de los fondos del impuesto al cheque, tema que irrita a los Kirchner, reacios como siempre a repartir "la caja".

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La oposición del Senado se mostraba ayer confiada en aprobar en la sesión de mañana un proyecto de ley que establece la coparticipación de todos los recursos obtenidos por llamado impuesto al cheque e implicaría la una mejora de más de 10.800 millones de pesos para las provincias. La iniciativa fue uno de los proyectos centrales por los que se creó una convergencia de sectores opositores al gobierno nacional para reivindicar una política de mayor federalismo.

La presidenta Cristina Fernández cuestionó ayer el proyecto que redistribuirá los fondos ingresados y acusó a la oposición de buscar la aplicación de "la política del ajuste o la política del endeudamiento". La jefa de Estado advirtió que si se aprueba la propuesta se va a "retraer en un 15 por ciento" los fondos de la ANSeS para "pagar a los jubilados y la asignación universal de hijo", al tiempo que expresó que "todos los recursos del presupuesto están destinados absolutamente a la provincias". Se da por descontado que si la iniciativa es aprobada, la Presidenta la vetará, pero enfrentando un alto costo político.

Ayer el gobernador de Chubut, el tantas veces oficialista Mario Das Neves, instó a los legisladores nacionales a "que no sean indignos, que piensen en sus pueblos y defiendan lo que dijeron defender" y reclamó que "cuando venga el veto (del Poder Ejecutivo), insistan con los dos tercios de los votos".

"Me gustaría que se vean, en cadena nacional, con nombre y apellido, quiénes son los legisladores que no votan con la gente", amenazó el mandatario patagónico, palabras que suenan como una ironía en torno a lo que se ha visto en el Congreso en los últimos años, incluso con los legisladores de su provincia.

Voceros de la oposición adelantaron hoy que cuentan con un mínimo de 37 legisladores y sostuvieron que en la votación varios senadores oficialistas y aliados podrían acompañar la iniciativa. La propuesta de los opositores consiste en un solo artículo que elimina una modificación realizada en 2002, para desviar fondos hacia el gobierno nacional, en plena crisis económica. El impuesto al cheque fue creado en marzo de 2001 (Ley 25.413) para integrar un fondo de emergencia pública administrado por la Nación y fue justificado como un impuesto de emergencia, que serviría como pago a cuenta de otros impuestos, como IVA y Ganancias y porque ataca la evasión, al ser de recaudación automática. Ya se sabe, hasta el hartazgo, que lo de "emergencia" en la Argentina termina durando décadas.

En Diputados, en tanto, el tema será el DNU que impulsa el pago de deuda externa con reservas. Ayer el oficialismo y la oposición, tras una larga discusión que incluido un cuarto intermedio de dos horas, acordaron resolver en el recinto el destino del DNU que crea el llamado Fondo de Desendeudamiento Argentino, autorizando al Gobierno de disponer de las reservas del Banco Central para pagar deuda externa. El debate, realizado en la comisión de Labor Parlamentaria (de la que participan todos los jefes de bloque), se centró en la incorporación al temario del referido DNU de la sesión ordinaria, prevista para hoy.

Fiel a la táctica de las últimas semanas de "patear para adelante", el kirchnerismo propuso dejar el tema para la semana próxima, aduciendo que el dictamen aprobado ayer por la comisión bicameral, controlada por la oposición, todavía no cumplía el plazo de observación de siete días que dispone el Reglamento del Cuerpo. La oposición, por su parte, argumentó que la Constitución Nacional establece, en el caso de los DNU, deben ser tratados de forma inmediata y ese será el argumento que hoy llevará al recinto.

Otro punto, que promete discusión y dura, es el referido a si la oposición precisará o no de los los dos tercios para habilitar el tratamiento, dado el tiempo trascurrido desde la emisión del dictamen. Pero la réplica opositora vendrá por el lado de que, al estar incorporado en el plan de labor, hace que sea innecesario ese requisito. Así lo explicó la diputada radical Silvana Giudici, una de las principales operadoras de la oposición.

Para el oficialismo, la discusión no está terminada: la idea es dar pelea por la cuestión de la necesidad de los dos tercios, en la composición de la bicameral (cuestionada ante la Justicia por el kirchnerismo en el Senado), de la que todavía no hay definición judicial, y el hecho de que el dictamen emitido en realidad declara nulo o inválido el decreto, pero en realidad la función de la comisión es aceptar o rechazar el DNU pero no otra cosa, indicó una alta fuente K.

Los kirchneristas piensan incluir la cuestión con otros temas como declaraciones por los terremotos de Chile y Haití, y otro en repudio por la exploración y explotación petrolera en inglesa en Malvinas (que deben ser aprobados por los dos tercios de los presentes para su tratamiento por no contar con dictamen en los primeros dos casos y no tener el tiempo reglamentario en el segundo). La estrategian es que se hable de otra cosa que no sea el DNU el mayor tiempo posible.

Pero la realidad obligó al oficialismo a ceder, al conocerse que, por otro lado, estaba circulando un pedido de sesión especial para el próximo jueves, que contaría con el respaldo de los bloques de centroizquierda (que suman entre 11 y 25 diputados), lo cual torcería la balanza para el lado opositor, y los pone ante la inevitabilidad de dar pelea o tener una derrota sin voz un día después. La oposición anti-K más dura tuvo que aceptar la presión de ese polo de centroizquierda que ya venía pregonando la necesidad de poner en funcionamiento el Congreso y respetar el reglamento. El propio presidente de la cámara baja, Eduardo Fellner, aseguró que "mañana (por hoy) se sesiona", al salir de la reunión de labor, ya que la intención -sostuvo- es "garantizar el funcionamiento de la Cámara".

En forma previa, una delegación de la oposición integrada por Giudici, Patricia Bullrich (CC); Federico Pinedo (PRO), Margarita Stolbizer (GEN), Zulema Daher (Peronismo Federal), había intentado acercar posiciones con el oficialismo sin suerte.
El temario incluirá además el dictamen del veto presidencial a la reforma política, para lo cual se precisarán los dos tercios de los presentes (restricción que en este caso la oposición acepta que es así).