Toda esa gente que nos gobernó y que nos gobierna, que nunca se sabe que hacen exactamente con un montón de dinero que nadie controla porque además se firmó una ley que dice que no es necesario rendir cuentas, se vieron ahora superados por un par germano que inventó ciudadanos para solicitar préstamos bancarios.
Si señor, un funcionario del registro civil de la ciudad alemana de Duesseldorf fue condenado a tres años y ocho meses de prisión por crear seres inexistentes.
El condenado, de 35 años, expidió carnets de identidad provisionales a nombre de personas ficticias y los utilizó para solicitar préstamos bancarios. Para ello, un cómplice, un ex compañero de colegio que trabajaba en una compañía de seguros, le proporcionaba nóminas y certificados de ingresos salariales falsos. En los documentos de identidad los dos hombres colocaban sus propias fotografías.
El Tribunal Regional de Duesseldorf encontró al acusado principal culpable en 32 casos de falsificación de documentos. Su cómplice irá dos años a la cárcel tras realizar una amplia confesión.
Eso sí, aunque la noticia es cierta, no circuló el nombre de este funcionario corrupto, y no queda otra cosa que pensar, que él también es un fantasma, que como tal jamás irá preso.